Federico Muñoz*
A pocos meses del cambio de gobierno quiero compartir con los lectores de LA PRENSA una reflexión sobre el Sistema de Salud nicaragüense, en un tema específico que nos importa a todos: los servicios de salud.
Si bien es cierto que la prestación de servicios de salud es solamente uno de los múltiples componentes de la Salud Pública, es precisamente este componente, por ser el más tangible y cotidianamente demandado, el que más presiona las estructuras de salud en el país y el que más influye en la impresión de eficiencia y eficacia que tenemos de nuestro sistema.
En los últimos 50 años del Siglo XX el desarrollo científico-técnico del sector salud no sólo permitió erradicar algunas enfermedades, hacer intervenciones más oportunas, cirugías hasta hace poco impensables, entre otros grandes avances; sino que también encareció los servicios de salud con equipos, tecnología y medicamentos de alto costo, entre otros factores. Estos costos se han constituido en una barrera para la accesibilidad a los mismos de un gran porcentaje de la población. Tomografías, mamografías, lentes intraoculares, quimioterapia, para señalar algunos ejemplos.
El reto más importante hoy en día para los servicios de salud en Nicaragua o cualquier país del mundo, no es solamente ofertar servicios a la población, que sean eficientes, eficaces y de calidad, sino que también se oferten de manera sostenida en el tiempo. La población demanda y espera contar con servicios cuando los necesita y en materia de salud esto se traduce en siempre. La frontera entre salud y enfermedad o vida y muerte es tan frágil que el ser humano no puede esperar otra cosa que no sea lo oportuno de estos servicios.
La pregunta del millón es entonces: ¿Cuánto? ¿A quiénes? ¿Cuándo?
Bajo esta consideración creo se pueden conformar los siguientes cuatro escenarios posibles:
I. Todo, a todos, siempre.
II. Algo, a todos, siempre.
III. Algo, a algunos, siempre.
IV. Algo, a algunos, algunas veces.
Juzgue Ud. estimado lector (a) dónde estamos los nicaragüenses y dónde podríamos estar en este momento histórico que vivimos, pero también pensemos en relación a nuestras potencialidades como país para proyectar en el tiempo dónde podríamos estar en los próximos 15 años. Esta visión de mediano y largo plazo es fundamental para comenzar a construir desde ya Gobierno y Sociedad Civil, ese Modelo de Salud viable, factible y necesariamente sostenible al que aspiramos los nicaragüenses.
Creo firmemente que la búsqueda del consenso respondiendo a: Cuánto, a quiénes y cuándo, es factible y necesario iniciando el gobierno que estaremos eligiendo en unos pocos meses. Si bien es cierto que este planteamiento no es la fórmula que resuelve los múltiples problemas de Salud en nuestro país, sí creo debería ser el primer paso del largo camino para construirnos un mejor Sistema de Salud en Nicaragua.
La responsabilidad de la salud empieza por el individuo, en una sociedad solidaria y un Estado que conduce políticas para todos.
* El autor es ex-Ministro de Salud.
Director, Instituto para la Salud y el Desarrollo. (ISDE)