Los problemas de la caficultura

Dr. Jorge Icabalceta, Ph.D.Economista Agrí[email protected] Desde los tiempos del sandinismo, si la memoria no me falla, a los caficultores se les retenía 1.5 US dólar por quintal de café exportable para la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé). Haciendo números, el presupuesto anual de la Unicafé siempre anduvo en el orden de un millón de dólares. […]

Dr. Jorge Icabalceta, Ph.D.Economista Agrí[email protected]

Desde los tiempos del sandinismo, si la memoria no me falla, a los caficultores se les retenía 1.5 US dólar por quintal de café exportable para la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé). Haciendo números, el presupuesto anual de la Unicafé siempre anduvo en el orden de un millón de dólares.

El compromiso de la Unicafé era integral. Los productores ponían la plata para extensión e investigación y los especialistas de Unicafé deberían haber sido los asesores de los productores para maximizar utilidades y producción.

La Unicafé era una inversión a largo plazo, de visión de país, pero parece que los caficultores no miraron esa verdadera naturaleza de la razón de ser de Unicafé. Me consta, durante los dos años que laboré para Unicafé, entre 1993 y 1995, el trato que sus técnicos recibían de las estructuras de dirección.

La actitud que yo miré en Unicafé en ese par de años fue como la de un niño a quien le compran el juguete más caro con el simple propósito de que lo rompa. Nos daban un salario pero no apreciaban nuestro trabajo. Más o menos el 30% del presupuesto lo consumía el alto mando.

Yo era el analista económico de ambos centros experimentales y miraba cómo los especialistas de las áreas de investigación y extensión tenían que rogar para obtener recursos. El poder estaba en manos del área administrativa porque la presidencia y la junta directiva así lo querían en lugar de ser los especialistas los que decidieran qué hacer con la plata que los mismos productores aportaban.

Con este tipo de actitud, muy poco se puede hacer. Ahí es exactamente donde se mira la pobre capacidad administrativa de los caficultores. Tenían la Unicafé pero no supieron explotarla. Y como la arrogancia cuesta caro, ya ven cómo está hoy la caficultura nacional.

Es irónico pero eso es exactamente lo que pasó: los productores de café desperdiciaron sus oportunidades cuando tenían a especialistas como el Ing. Víctor Cantarero Pineda, Ing. Rafael Úbeda, Ing. Mirna Barrios, Ing. Bayardo González y otros.

Éstos son especialistas de alto calibre en el área tecnológica cafetalera pero Unicafé prácticamente los despreció. Tuvieron la oportunidad, la desaprovecharon y hoy están pagando el precio.

Ahora lo único que queda es aprender la lección de esta difícil situación. Y después que los caficultores al fin diversifiquen, se mantengan informados del mercado internacional, escuchen a los excelentes técnicos que tenemos en el país para que tal vez nunca se vuelva a repetir una situación como la presente.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí