La unidad es el gran lema y preocupación de la Iglesia Católica en el nuevo milenio y nuevo siglo XXI, unidad que con frecuencia se ve en peligro por los prejuicios de los mismos católicos, por las rivalidades y celos entre religiosos, por la rebeldía de algunos obispos ante el Papa, porque la gente no cultiva su fe y entonces ceden y caen ante el engaño y los errores de los hermanos protestantes que en muchos casos son manipuladores, estafadores y charlatanes. También por la falta de una comunión solidaria y fraterna que muchas veces no se mira al otro como hermano en Cristo, hijo de Dios.
Todo esto sumado a la corriente del secularismo del mundo moderno atenta contra la unidad y estabilidad de la Iglesia. Debemos recordar que nuestro único y eterno líder, Salvador, y Mesías es Jesús y nadie puede tomar su lugar. El rogó ante el Padre por la unidad de la Iglesia y nosotros también debemos hacerlo para que un día, así como en el paraíso existe una sola comunión ante Dios, los católicos nos esforcemos para que así sea en la tierra.
Marlon José Navarrete Espinoza.