Frente al mar de las emociones
se esconde el sol y nace una esperanza,
busca su amor prohibido.
Ayer frente al Sagrado Sacramento
sin palabras para expresar lo que siento.
tu silueta como la de un ángel,
refleja tu frágil mirada, como lanza se clava
en mi alma.
Noches de ilusiones pasan rápido,
como la aguas del manantial azul.
tu aroma celestial juguetea mi existencia,
tus labios, como temporal, sedientos.
Qué hubiera sido de mí si no te hubiera
conocido, si no hubiera tocado tus manos,
que lentamente exploré entre los sudores,
tiernos tonos de sol, reflejado en su tez.
Déjame amarte como las llovizna de la noche
sé que cuesta mucho aprender a querer,
aunque es duro olvidar el ayer.
déjame ser tu ángel para cerrar tus heridas
Héctor A. Ortega