Los masajes terapéuticos son puestos en práctica por personas ciegas que capacitan a quienes enfrentan la misma problemática.

Una madre no vidente que enseña a otros ciegos

Mireya Cisne de Vindell es una madre ejemplar y maestra de generaciones Leopoldo López Ariasy Rosario Mendoza [email protected] Treinta y dos años de no ver la luz natural, pero eso no es ningún impedimento para seguir siendo la madre que continúa desarrollando su misión en la vida. Mireya Cisne de Vindell es una madre ejemplar […]

  • Mireya Cisne de Vindell es una madre ejemplar y maestra de generaciones

Leopoldo López Ariasy Rosario Mendoza [email protected]

Treinta y dos años de no ver la luz natural, pero eso no es ningún impedimento para seguir siendo la madre que continúa desarrollando su misión en la vida.

Mireya Cisne de Vindell es una madre ejemplar y maestra de generaciones. Su impedimento visual no es motivo para dejar de transmitir sus conocimientos a otras mujeres que quieren salir adelante en la vida.

Siempre está pensando en servir a la humanidad y desde que tenía la visión normal ha tenido alumnos que ahora son médicos, abogados, ingenieros, secretarias, entre otros.

A la profesora Mireya Cisne de Vindell la encontramos rodeada de sus 22 alumnas en la Clínica La Luz, en La Reforma, Masaya, no celebrando su Día como Madre nicaragüense, sino impartiendo el pan de la enseñanza, ya que es la instructora en terapia de masajes físicos, que enseña a otros alumnos discapacitados.

Ella es una maestra y madre ejemplar quien a los 32 años perdió la visión como consecuencia de un tumor en el cerebro. Sus hijos, Julio César, Celina Margarita, Jorge, eran aún pequeños (12, 11 y 10 años).

HIJO LA MOTIVA

Julio César, que era el mayor, apenas estaba egresando de la primaria. Preocupada por la situación que enfrentaba Mireya buscó como rehabilitarse en la década del 80 y comenzó a trabajar en el Centro de rehabilitación “Carlos Fonseca Amador”, de donde la enviaron a Cuba a especializarse. Logró ayudar a sus hijos hasta que lograron coronar su carrera.

Terapia en masaje, acupuntura, herbolaria, bioenergética, fueron sus nuevas ocupaciones y ahora trabaja como masajista, siendo acompañada siempre por la señora Emelina viuda de Mundul.

Según la licenciada Yelba Rosa Orozco, directora de Rehabilitación Profesional del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), la gente con discapacidad por lo general no tiene acceso a un trabajo, la mayoría son domésticas, por lo que aprender a hacer masajes les ayuda a su autosostenibilidad y doña Mireya Cisne Cáceres, no vidente, es la instructora de masajes terapéuticos, uno de los cursos dirigidos también a madres con hijos con discapacidad.

En este momento la Unión Europea en conjunto con Inatec está impulsando capacitaciones a nivel nacional en diferentes lugares del país a personas discapacitadas, en su mayoría jóvenes y menores. Se atiende a casi 600 personas con diferente discapacidad.

A los ciegos cada año se les prepara en masajes y especialmente en Masaya, éstos enseñan a otros con su mismo problema, pero ahora la modalidad es que un joven ciego enseña a otros con diferentes discapacidades, indicó Orozco.  

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