En el barrio “Lucidia Mantilla”, ubicado en la parte sur oeste de la ciudad, habita un matrimonio que procreó 19 hijos, de los cuales 16 viven. La matriarca de esta familia es María Teresa Sánchez Ochoa de 42 años.
De esta familia numerosa, la niña de trece años, Gloria María, padece de leucemia, se encuentra recibiendo asistencia médica cada ocho días en el Hospital “La Mascota”, mientras que seis de ellas, por la mala alimentación, padecen de anemia profunda y José Adán de 16 meses es asmático.
En la actualidad doce de sus hijos reciben alimentación (almuerzo y cena) en el comedor de los Padres Franciscanos y otro tiempo de comida en el comedor “Infancia sin Fronteras”, comida que es llevada a su vivienda para repartirse y seguir subsistiendo.
En la actualidad el padre de esta familia, Germán Castillo Rivera, se gana la vida acarreándole agua a los vecinos y limpiando solares, mientras su compañera desde muy temprano hace un recorrido por los dos mercados en busca de algo para comer, dedicando cierta parte de tiempo a lavar ropa ajena.
Su “champa de plástico” sirve como dormitorio para el padre de familia, mientras que una casa prefabricada, conseguida por Monseñor Domingo Gatí, de la orden Franciscana, podría entregarla en los próximos días, debido a que no ha pagado cuatro cuotas equivalentes a unos 120 córdobas. Esta casa sirve de albergue a catorce de sus hijos y a su compañera María Teresa.
“En la montaña no teníamos problema de alimentos, ya que siempre hubo frijoles y guineos para cocerlos, pero después que nos quemaron la casa, y nos venimos para esta ciudad, las cosas se nos complicaron y cuando nos atendieron en el hospital, nos dijeron que seis de nuestros hijos tenían anemia, mientras que Gloria María resultó tener leucemia”, señala María Teresa, agregando que el hecho de ser madre de 19 hijos es producto de la voluntad de Dios.
En total ha engendrado 19 hijos, dos mujeres se encuentra casadas, dos andan deambulando en las calles de Matagalpa y Managua y tres que murieron por causas diversas.
Esta pareja vive careciendo de agua potable, energía eléctrica y colchones suficientes para poder dormir, al igual que los días sábado y domingo, se alimentan a base de fresco, porque no consiguen nada de comida.