René “El Chelito” CárdenasEspecial para LA [email protected]
HOUSTON.- Los peloteros jóvenes sufren de una enfermedad que se llama desesperación; para ser más específico, sufren de lo que se podría considerar como pérdida total de la esperanza.
Ese sentir se manifiesta cuando el beisbolista no se ha podido estabilizar en las Mayores, y el equipo grande tiene opciones de subirlo y bajarlo de acuerdo a la necesidad de su lucha. Pero durante ese proceso, el pelotero llora lágrimas de sangre; se siente totalmente perdido. Llega a dudar que sus plegarias hayan sido escuchadas.
En ese sube y baja se encuentra el prospecto, pitcher derecho, Vicente Padilla, de Chinandega, Nicaragua, a quien no le pude ver una sonrisa de esperanza durante nuestra plática en el Enron Field de Houston. Su rostro daba la impresión de divagar. Ni con mi bola mágica pude penetrar lo que pensaba en ese preciso momento.
Pude sacar en conclusión que Vicente no se ha dado cuenta que sólo es cuestión de tiempo. No ha realizado que para penetrar un equipo, alguien se tiene que ir primero. Lo que el chico cree es que nunca llegará ese día.
Personalmente creo que Padilla tiene un futuro brillante con la organización del equipo de la ciudad de la hermandad. Como se recuerda, fue parte de la negociación que los Filis hicieron con los Diamantes de Arizona el 26 de julio de 2000.
En ese cambio, los Filis rindieron al pitcher Curt Schilling por Omar Daal, Travis Lee, Nelson Figueroa y Vicente. Todavía falta un poco de tiempo para saber quién salió ganando en la transacción.
Los Filis tienen un archivo con reportes muy positivos acerca de Vicente Padilla, en el cual sobresalen elementos compuestos de varios atributos. Uno de ellos hace énfasis en que el nica es poseedor de un tremendo brazo. De una recta buena y viva. También de una curva de liga mayor. Como se sabe, hay rectas veloces y muertas, y hay curvas mediocres.
“A estas alturas todavía aprende cómo lanzar”, me dijo mi viejo amigo Ed Wade, vicepresidente y gerente de los Filis. “Desdichadamente ha sido difícil ingresarlo a la acción porque andamos con 12 lanzadores, pero sabemos que tiene la posibilidad de ser buen taponero”, agregó.
Wade desde marzo de 1998 ha venido firmando peloteros para tener un equipo vibrante como el que tiene ahora y, antes de hacer una adquisición, lo piensa detenidamente. La adquisición de un prospecto de 24 años de edad con el brazo de Vicente fue un elemento atractivo que no podía pasar por alto, especialmente cuando edifica un equipo de futuro.
“Me decidí adquirir a Vicente por el paquete global que representa”, dijo Wade. “Su velocidad me llamó la atención. Sé que usa muchos ángulos para lanzar, y trabajamos para que use solamente dos. Tiene la capacidad de tirar a 94 y 95 millas por hora. También cuenta con la estructura para hacer lanzamientos rompientes. Como no se crea problemas que le arremetan en el montículo, tiene lo necesario para ser un buen relevista”, dijo el vicepresidente.
Cuando Vicente militaba para los Diamantes de Arizona, el “super scout” Mel Didier me dijo que el problema de Vicente era la comunicación. No hablar inglés en las Mayores es un paso hacia atrás. Un año después, Padilla continúa con el mismo problema. Apenas conoce la terminología básica del béisbol.
Los peloteros que pasan por las academias de béisbol arriban a las ligas menores de Estados Unidos preparados para enfrentar el choque cultural y hablando la lengua lo suficiente para comunicarse con sus colegas de habla inglesa. Padilla no es egresado de academia alguna.
“Estamos teniendo dificultades por su poco conocimiento de la lengua”, dijo Wade, quien con la contribución de su asistente Rubén Amaro, hizo que los Filis, el año pasado, iniciaran un programa específico para casos como el de Vicente.
La madre de Amaro es maestra de inglés, y ella ha tratado de ayudarle. Lo mismo Sal Arteaga, director de operaciones para Hispanoamérica.
El problema actual es que Vicente no estaba jugando lo suficiente antes de pasar a la lista de inhabilitados, y los Filis no quieren tener a semejante prospecto enfriándose en el bullpen.
Si los abridores continúan jugando como hasta ahora, la posibilidad de que el “nica” vea acción todos los días está en el cuerno de la luna.
“Es posible que más adelante nos veamos forzados a tomar la determinación de enviarlo a las menores, para que allí pueda lanzar con frecuencia”, dijo Wade. “Padilla ha demostrado que puede hacer outs en las Mayores, y esto le asegura un brillante porvenir”, terminó diciendo.
En lo poco que Vicente ha trabajado, su rendimiento ha sido inconsistente.
Un día es un león, y al día siguiente “todo se le queda arriba”, nos dijo el narrador de los Filis, Harry Kalas, viejo amigo nuestro.
Muchos lanzadores del bullpen sueñan con ser abridores y Vicente Padilla es uno de ellos. Mientras tanto, languidece viendo los toros de largo.
“Bueno. Ellos siempre me tienen allí, y si algún día me dan la oportunidad de ser abridor, me encantaría, porque ese es mi propósito”, dijo Padilla en el Enron Field.