Así quedó la camioneta Nissan, placa 412-886, que conducía el ciudadano salvadoreño Rolando Ortez Ortez. Al fondo, el carro rojo cuyos ocupantes resultaron heridos durante el percance. LA PRENSA/V. MATUS.

Oficial policial escapa de ser atropellado

Uniformados dicen que conductor estaba ebrio Pedro J. Vindell Matus – [email protected] GRANADA.- La camioneta Nissan doble cabina, color plomo, placa 412-886, conducida por el ciudadano salvadoreño Rolando Ortez Ortez, radicado en Granada, estuvo a punto de provocar una tragedia frente a las oficinas de Seguridad Pública de la Policía Nacional, cuando casi atropella al […]

  • Uniformados dicen que conductor estaba ebrio

Pedro J. Vindell Matus – [email protected]

GRANADA.- La camioneta Nissan doble cabina, color plomo, placa 412-886, conducida por el ciudadano salvadoreño Rolando Ortez Ortez, radicado en Granada, estuvo a punto de provocar una tragedia frente a las oficinas de Seguridad Pública de la Policía Nacional, cuando casi atropella al oficial Angel Bonilla, informaron fuentes de la oficina de Tránsito de esta localidad.

Según la versión policial, el vehículo inicialmente causó el volcón de un automóvil Toyota color rojo, placa 128-435, que conducía José Hernán Borja Espinales, quien declaró que le daba “ride” a una señora, cuando vio acercarse a la camioneta como bólido sobre la carretera Granada-Masaya, a la altura del kilómetro 42, evitando ser impactado “porque nos iba a matar” y al frenar ocurrió el accidente.

Aparentemente, la camioneta se volcó debido al exceso de velocidad, pero varias personas que viajaban en otro vehículo ayudaron al salvadoreño a ponerla sobre las cuatro ruedas, lo que éste habría aprovechado para nuevamente emprender veloz carrera.

PERSECUCION

Los oficiales relataron que el conductor de otro vehículo decidió seguir a la camioneta ploma en vista que los del automóvil habían sufrido lesiones, cruzando rápidamente el semáforo de la entrada a Granada, siguiendo rumbo Este y al pasar frente a las oficinas de Seguridad Pública casi atropella al teniente Bonilla que conducía una motocicleta.

Una patrulla policial comenzó la persecución de la camioneta hasta que la alcanzó y detuvo cerca del antiguo Convento de San Francisco, arrestando a su conductor. Los policías narraron que el hombre aseguraba que no sabía nada de lo sucedido, que no se acordaba de nada, porque consideran que estaba ebrio.  

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