Competencia y cooperación: Factores para la prosperidad

Ronald Ortiz R. A unos 225 años de la Revolución Industrial, la fuente de la riqueza económica y la prosperidad, definidas por Adam Smith, la división del trabajo y el libre mercado, continúan vigentes lo mismo cuando apuntó que la división del trabajo era la fuente de “mayor progreso en la capacidad productiva del trabajo”. […]

Ronald Ortiz R.

A unos 225 años de la Revolución Industrial, la fuente de la riqueza económica y la prosperidad, definidas por Adam Smith, la división del trabajo y el libre mercado, continúan vigentes lo mismo cuando apuntó que la división del trabajo era la fuente de “mayor progreso en la capacidad productiva del trabajo”. El aprovechamiento de las habilidades de los individuos, su especialización aceleró el progreso tecnológico, elevando los niveles de productividad.

En Nicaragua, es común, señalar como atractivo para la inversión extranjera el pago de los salarios más bajos en la región centroamericana así como la disponibilidad de mano de obra no calificada. También se conceptúa a la fuerza laboral barata como una ventaja comparativa. Continuar explotando este esquema de ventajas comparativas, significa justamente continuar dando rodeos para alcanzar la prosperidad para la nación. Países como Singapur, El Salvador, Taiwan, etc. han convertido este factor en una auténtica ventaja competitiva invirtiendo en educación de la fuerza laboral.

La globalización exige la especialización de las economías, siendo la competencia la que promueve una mejor productividad y los recursos humanos con sus destrezas e ideas diseñan las estrategias buscando una rentabilidad elevada.

El aporte del 2% para el Instituto Nacional Técnico (Inatec) debe ser aprovechado y canjeado por capacitación en su totalidad por el empresario para mejorar la calidad de las instituciones en todo sentido.

Las bases del Programa Nacional de la Calidad preparado por el Instituto Nicaragüense de turismo (Intur) está encaminado a impactar en el ámbito de la capacitación y constituye una base sólida para el sector de mayor potencial en el país.

Nuestras bases competitivas están radicadas en dos polos: En primer lugar, en una explotación sincronizada del turismo y medio ambiente. Hoy el turismo, mañana será el medio ambiente en forma de servicios de salud, a condición de destinar inversiones importantes para la protección de los recursos naturales de la nación. Es un paso importantísimo el hecho de que se tiene una visión clara hacia donde se dirige la economía nicaragüense; sin embargo, preocupa sobremanera las medidas del gobierno de ofertar concesiones petroleras cuyas explotaciones serían fatales: El petróleo al ser extraído de la tierra contamina las aguas subterráneas, ocasionando la muerte de la flora y la fauna e incluso del ser humano. Estas actuaciones demuestran contradicciones y debilidades sobre la visión de la dirección que debe seguir la economía del país. Se está cometiendo un grave error. Debemos ser extremadamente celosos en lo que respecta a la vigilancia y cuido del medio ambiente y los recursos naturales. En segundo lugar, la economía nacional es una economía agrícola cuya producción es rica y variada a lo largo de todo el año. Esta ventaja comparativa no ha sido aprovechada para traer progreso al país. La agroindustrialización implica especialización, y esto es diferente, pues estamos ingresando al terreno de las ventajas competitivas conducentes a la prosperidad. Hay un subsector de la rama de alimentos que no ha sido debidamente explorado como es el subsector de envasado y conservación de frutas y legumbres. Por ahí hay que prestar mucha atención y trasladar tecnología a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) que puedan realizar actividades inherentes al subsector mencionado. No es necesario el avance de la frontera agrícola, se trata de aprovechar la producción agrícola que ya se obtiene. Con el marco de protección ambiental adecuado es factible obtener un desarrollo sostenible en el esquema de la agroindustrialización. En síntesis, dada la existencia de una infraestructura agrícola hay que competir eligiendo la mejor posición.

Los desequilibrios macroeconómicos se combaten en una atmósfera de cooperación mutua entre gobierno y empresa. El problema de los cafetaleros es doloroso y el gobierno debe respaldar al sector con fuerza, escuchar sus planteamientos e implementar soluciones que satisfagan al gremio. En países cuyas economías son agrícolas como Holanda, Dinamarca, o el estado de California, los gobiernos emplean todos sus recursos disponibles para respaldar con subsidios u otras medidas económicas. Es cierto que son países ricos, tienen la cooperación del gobierno y esto es lo importante.

Hay que recuperar la rentabilidad del sector en el corto y mediano plazo, y solamente la eficiencia en los costos de producción o produciendo café de especialidades se puede recuperar dicha rentabilidad. El gobierno debe proceder a la realización de estudios técnicos que puedan orientar al productor sobre los cambios necesarios tendientes a evitar situaciones que perturben al sector cafetalero.

* Economista y Catedrático de UNICA y UCA.  

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