- Aseguran que de nada servirán lluvias si no consiguen dinero para costear labores culturales
- Dicen que el invierno “entró a tiempo”
Amalia [email protected]
MASAYA.- Las primeras aguas de mayo que cayeron este fin de semana, alentaron las expectativas de un buen invierno entre pequeños agricultores del sector de Tisma, cuya cosecha depende exclusivamente del comportamiento de las lluvias.
Para algunos campesinos, los aguaceros del sábado y lunes son señales de que el invierno entró a tiempo. Y si es así, son altas las posibilidades de una cosecha más productiva que la del año anterior, que fue afectada por un invierno bastante seco.
Así lo cree Celso Altamirano, propietario de una finca de cinco manzanas, situada en la comunidad El Madroñal sobre la carretera Tipitapa-Masaya, a la altura del kilómetro 43.
Altamirano explicó que dispondrá de toda esa área para sembrar maíz, aunque también dijo que destinó una parte para cultivar yuca.
También agradecido con lo que considera una “señal divina” está Juan Cárdenas de la finca San Francisco, en la zona de Guanacastillo.
“Estábamos pensando que íbamos a tener tuerce, que no iba a llover, pero ya Dios nos mandó el agua”, dijo sonriente Cárdenas, quien prevé plantar maíz sobre un área de 10 manzanas.
Cárdenas explicó que no preparaba el terreno en espera de las lluvias, sin embargo, ayer mismo estaba reparando el arado para comenzar en los próximos días las tareas culturales.
El terreno de Altamirano, en cambio, ya fue desmontado y arado, pero aún no está listo para la siembra. Le falta gradearlo, paso clave y costoso para el proceso de producción que sigue este campesino.
EL PROBLEMA DE SIEMPRE…
Altamirano necesita 500 córdobas, que no tiene, para gradear la propiedad. Por eso, el contento que le provoca la entrada del invierno se desinfla cuando se palpa sus vacíos bolsillos.
“Es bueno que llueva, lo malo es que no hay divisas”, afirmó el campesino de 68 años, que desde hace 30 cultiva en El Madroñal.
Esa preocupación la comparten otros agricultores de la zona que, como él, no disponen de financiamiento para cultivar sus parcelas, agregó Altamirano. “Aquí nadie nos apoya”, afirmó.
Cárdenas también coincidió con esa problemática. Para ellos, que siembran para subsistir no es rentable solicitar crédito a los bancos porque prestan sobre escrituras de propiedad y cobran altos intereses.
“Yo presté 2,000 pesos el año pasado y con los intereses se me hicieron 2,500. Con el maíz me fue tan mal, que salí completo para pagar”, contó Cárdenas, quien para este año ha decidido sembrar con “esfuerzo propio”. Y también con el esfuerzo de dos hermanos, con quienes comparte el alquiler de la propiedad.
Pese a las dificultades que se avecinan, los agricultores consideran que las lluvias de este fin de semana auguran un invierno estable y copioso y, como consecuencia, una buena cosecha.
RECOMENDACIONES
Según pronósticos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), para el ciclo agrícola 2001 se recomiendan las fechas tradicionales para la siembra de primera, sobre todo para zonas semihúmedas y húmedas del país. Para las zonas de tradición seca la agricultura será de alto riesgo por la irregularidad de las lluvias, eso si la estación de invierno es influenciada por el fenómeno de La Niña.