El fenómeno Ichiro

Tito RondÓ[email protected] Érase un jugador que parecía más valioso de lo que en realidad era, pero que en realidad era tan valioso como parecía… Ichiro Suzuki dice que las grandes estrellas del deporte solamente necesitan un nombre, como Pelé, y por consiguiente no usa su apellido en la camisa de su uniforme, algo que ha […]

Tito RondÓ[email protected]

Érase un jugador que parecía más valioso de lo que en realidad era, pero que en realidad era tan valioso como parecía…

Ichiro Suzuki dice que las grandes estrellas del deporte solamente necesitan un nombre, como Pelé, y por consiguiente no usa su apellido en la camisa de su uniforme, algo que ha impuesto moda en las Mayores.

Suzuki, a quien ayer le cortaron su segunda racha de bateo de la temporada (tenía una de 15 y acaba de terminar una de 23), es víctima de su propio e increíble ojo para batear.

Cuando hace swing casi nunca falla, por lo que, aparte de no poncharse mucho, tampoco recibe bases por bolas. En 196 turnos oficiales abanica 12 veces, y recibe hasta hoy apenas cinco pasaportes.

Eso hace disminuir su valor; al no dar muchos jonrones es importante que se embase, y esto lo logra solamente por su bateo. Es decir, para ser útil, tiene que batear arriba de .350. Lo está logrando.

Le preguntaron al pequeñísimo Wee Willie Keeler, gran hiteador del siglo antepasado, la clave de su éxito. “Muy sencillo”, respondió. “Bateo para donde no hay nadie”.

Algo parecido hace Ichiro, quien logra su alto average (.353 de por vida en Japón, donde fue campeón bate los siete años que jugó temporadas completas, y dio .387 el año pasado) con una variedad escandalosa (para los coaches de bateo) de swings.

Unas veces el zurdo sencillamente empuja la pelota al jardín izquierdo; otras, choca la bola para dar un roletazo (y a menudo llega antes que el tiro a primera) o toca de sorpresa; otras hace swing normal y saca líneas, y si los jardineros tratan de “cazarlo” hace swing fuerte y mete espeluznantes batazos entre dos. Ocasionalmente “jala” la pelota y se lleva la barda del jardín derecho.

En otras palabras, su swing depende de una diversidad de circunstancias, el conteo, el lanzador contrario, la situación del juego, la posición de los jardineros.

Según Rany Jazayerli de ESPN y del Baseball Prospectus, Ichiro es el favorito para batir la mítica (y suertuda) marca de 56 partidos seguidos dando al menos un imparable de Joe DiMaggio por varias razones.

Batea a la zurda, obteniendo la ventaja ante el lanzador la mayoría de las veces (“particularmente en la Liga Americana, donde por la falta de abridores zurdos el 72 por ciento de los turnos de Suzuki ha sido contra derechos”), y lo que lo coloca un paso más cerca de la inicial.

Es el bateador que más da rolas, y tiene la velocidad necesaria para convertir esos batazos en infield hits.

“Por la virtud de ser el primer bate de un gran equipo ofensivo, y por el pecado de no recibir nunca bases por bolas”, es el pelotero que está encaminado a tener más turnos por juego que ningún otro en la historia.

Y batea para un promedio altísimo, .367.  

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