Orígenes y soluciones de nuestros males

Isidro Urtecho Marín

Evidentemente que la situación política está muy polarizada, Nicaragua vive una situación de inseguridad, nuestra sociedad está muy violenta, con mucha frecuencia nuestros dirigentes políticos expresan excesiva violencia con gran irrespeto entre unos y otros. Ya no respetan en lo mínimo al pueblo que gobiernan y que quieren gobernar, dando con esto un mal ejemplo a nuestro pueblo.

Es preocupante esta realidad nacional, debemos de tener mucha prudencia y estar preparados para garantizar la seguridad de la nación. Hay indicios muy claros de una violencia generalizada, lo cual nos puede conllevar a consecuencias lamentables. Los hechos trágicos de Mulukukú deben ser motivo de una seria reflexión. El Diario LA PRENSA nos informaba el dos de febrero de este año, de un oprobioso y bárbaro acto que sucedió en el Hospital de Bluefields, donde falleció un niño a consecuencia de habérsele practicado una cirugía, buscándole droga en su cuerpecito.

Las noticias principales de los medios de comunicación son asaltos, crímenes, violaciones, pandillas y droga. Los sucesos de la Alcaldía fueron actos vergonzosos y si agregamos la desesperación en que vive el pueblo, especialmente en estos momentos los productores del café, que están expuestos a perderlo todo por la caída de los precios, unido a la desocupación de miles de trabajadores del campo y la ciudad, los bajos salarios que no compensan el costo de los consumos básicos. Hay una percepción anormal que estoy experimentando en mi espíritu. ¿Habrá una forma de reducir el riesgo de la violencia? Es necesario despojarse de esas pasiones enfermizas, es muy importante que gobierno, empresa privada, sindicatos y partidos políticos aúnen esfuerzos para que todos como verdaderos nicaragüenses encontremos soluciones a este grave problema. Son momentos de fraternizarnos en nombre de la madre patria.

La violencia degenera en actitudes peligrosas y hasta inmorales, jamás debemos de poner nuestros ideales, nuestras esperanzas en métodos violentos. Necesitamos que los gobiernos de turno se dediquen a fomentar la educación para elevar la cultura y por ende la perfección moral del hombre. Definitivamente que una sola persona por extraordinaria y vigorosa que sea, no basta para lograr la transformación de un país que está sumamente resentido con todos los que han gobernado la nación. Necesitamos hombres con alta madurez política, donde se fusione la ética y el ejercicio de la política, no importa su edad, un hombre que sea capaz de ser constructor de una democracia civilizada, hombres limpios que vigoricen con entrega a esta nación empobrecida, hombres virtuosos capaces de aceptar que la política tiene como fundamento y finalidad el bien común y jamás estar interesados en los caudales públicos.

No debemos de vivir apegados al pasado ni al presente, es verdad que se frustró una revolución que fue una ilusión y una esperanza del pueblo de Nicaragua, pero eso es un pasado triste que debemos olvidar. Esperemos un mejor futuro y dejemos de vivir cargados de veneno, pensemos en nuestros hijos, en la patria amada que la naturaleza la proveyó de extraordinarias riquezas. Nicaragua, hermosa, bella por excelencia, es merecedora de todo nuestro respeto y amor.

Sócrates, fundador del pensamiento ético, afirmaba en sus reflexiones filosóficas, que el pensamiento del hombre sólo se alcanza a través de la educación y del conocimiento, es decir que el hombre se llega a realizar a través de la educación y de buenos gobernantes de la cosa pública.

* El autor es escritor.  

Editorial
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