La generación perdida

  • La juventud ignora el pasado reciente y se encuentra atrapada entre un presente oscuro y un futuro incierto

Jorge Loáisiga [email protected]

El futuro de los nicaragüenses está en manos de una generación que no sabe de política. No saben jugar a ella y no tienen principios ideológicos que defender en las urnas. No les interesa ni la izquierda ni la derecha y menos el centro. Son “apolíticos”, dicen ellos. Desinteresados de la política por ignorancia. Es una generación “perdida”.

Una masa de votantes ignorantes del pasado reciente, atrapada en un presente oscuro y un futuro incierto.

Muchos de ellos semialfabetas, analfabetas completos, apresados en el mundo de las drogas, el alcohol, el pandillerismo y la delincuencia.

Los jóvenes del 50, el 60 y 70 dedicaron sus esfuerzos políticos contra la dictadura somocista. Los de los ochenta se dividieron en dos bandos y por una u otra razón estuvieron con o contra la Revolución.

Los que estuvieron con ella se permearon de una ideología y unos principios que ellos creyeron y defendieron hasta que se desvanecieron o quizás hasta que abrieron ojos y oídos.

Los otros, los que estaban contra la Revolución, atacaron esos principios y crearon los propios y unieron esfuerzos contra “el comunismo”, contra “los marxistas”.

Los de los 90 ¿qué principios han abrazado? Es una pregunta que con frecuencia me he hecho y hasta ahora no le encuentro respuesta.

Esta masa de jóvenes que decidirán el futuro del país no sabe nada del somocismo. No habían nacido cuando la dinastía somocista hizo del país su finca, un botín, y sembraron la muerte por todo el país y, la escuela, para los que asisten a ella, no les ha enseñado bien la historia.

Cuando el sandinismo gobernó el país, eran niños, y tampoco saben de la Revolución Sandinista, sus aciertos y desaciertos. Los errores de una dirigencia política que tuvo la oportunidad de convertir a Nicaragua en el paraíso de la democracia de América Latina y le fallaron a todas las generaciones que lucharon contra el somocismo.

Crecieron con el gobierno de doña Violeta, en la etapa de transición. Escucharon del asunto del desarme, los grupos rearmados, el ESAF, la lucha por el seis por ciento, la privatización y otros temas como la piñata sandinista, pero aún así poco les ha interesado el desarrollo social, político y económico del país.

Han pasado ya 22 años desde la caída del régimen somocista y 11 de la derrota del sandinismo y son esos jóvenes que hoy se ubican entre los 16 y los 22 años los que llevarán a uno u otro candidato de los partidos políticos al poder en el ejercicio pleno de uno de sus derechos fundamentales como es el derecho al voto.

* El autor es periodista.  

Editorial
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