Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Según datos de la Administración Nacional de Pesca y Acuicultura (Adpesca), las áreas de explotación de los sistemas de cultivos extensivos, pasaron de 1,491 hectáreas en 1998 a 3,845 en el 2000. Solamente se notó un descenso de siembra en los cultivos semiintensivos que pasaron de 4,221 en 1999 a 3,880 hectáreas en el 2000.
Los problemas de altos costos productivos y con el fin de combatir la enfermedad de la mancha blanca del camarón, muchas camaroneras han pasado del sistema de producción semiintensivo al extensivo. Aunque en este último, los rendimientos son más bajos, se compensan con bajos costos productivos, que obtiene el productor, bajo este método.
En Nicaragua, existen tres tipos de cultivos de camarón: la forma artesanal, los semiintensivos y los extensivos.
Los artesanales son aquéllos en donde la larva de camarón se utiliza en menor proporción. Ellos usan larvas provenientes directamente del mar.
En el caso de los semiintensivos, es el cultivo más tecnificado, en donde las densidades de siembra son más altas (de ocho a 12 larvas por metro cuadrado). Y alimentan al camarón durante los cuatro meses que dura el cultivo.
En el caso del cultivo extensivo, en éstos la densidad de larvas es más baja, varía de cuatro a seis larvas por metro cuadrado. En este sistema alimentan al camarón hasta después de dos meses de haberlo cultivado, en algunas ocasiones.
Sergio Martínez, director del Centro de Investigaciones Pesqueras y Acuícola de Adpesca, indicó que el uso de sistemas extensivos se ha incrementado, debido a los bajos costos que implica el producir bajo este sistema.