Julio Bosco Molina [email protected]
He leído LA PRENSA recientemente. Desde aquí (Wisconsin, EE.UU.), Nicaragua parece ser el último rincón del mundo. Aquí hay gente que ni siquiera sabe dónde queda Nicaragua. Un día, mi amigo Warren me preguntó: -¿De qué parte de México eres tú?– De ninguna, yo no soy mexicano-, le respondí. Trato de ser una buena persona aquí, pues estoy consciente de que al menos en estas latitudes yo no soy el único de mi país y no quiero dar una mala imagen de mi Patria tan amada. Me duele en el alma ver cómo la corrupción nos carcome día a día, y lo peor es que no podemos hacer nada práctico para remediarlo, sólo denunciarlo, que es un paso adelante. Estoy convencido de que sólo con la educación y la cultura podemos dejar atrás el lastre del subdesarrollo.