Ser un tatuador no es nada fácil, requiere dedicación y mucha concentración. Para Carlos Llanes, quien se dedica desde hace 9 años a este arte, hacer tatuajes en ciertas partes íntimas de la anatomía femenina, le resulta un poco incómodo.
Pero Carlos ya está acostumbrado a concentrarse en su labor, sin dejar que la figura de una dama perturbe su mente y se concentra en dejar un tatuaje muy bien elaborado y un cliente totalmente satisfecho.
Su clientela varía entre las edades de 17 a 45 años. Ellos piden la elaboración de un tatuaje en zonas como el vientre, pechos, espalda, caderas, rabito y en algunas ocasiones en zonas donde está ubicado el pubis.
Para los que se atreven, Carlos dibuja sus bajos vientres con guantes y todo su equipo, realiza las figuras más significativas para cada persona como delfines, mariposas, flores, corazones y rosas, entre otros.
Algunas personas pagan privacidad para tatuarse en áreas íntimas, por lo cual han duplicado el precio de lo que cuesta realmente el tatuaje.
Carlos aprendió a tatuar gracias a las enseñanzas de un chicano. Luego entró a la escuela de arte para afinar su estilo en el tatuaje y hoy utiliza las técnicas del Old School y New School.