Me dirijo por este medio a la Junta Directiva del antiguo Banco Nicaragüense y Corporación Banic o Junta Negociadora, debido a que mis inquietudes competen a un gran número de personas que, como yo, han quedado a la expectativa de la compensación anunciada en la reunión de accionistas de la mencionada institución, representada por don José Álvarez Medrano, don Eduardo Montealegre (quien no se hizo presente) y don David Stadthagen con otros miembros prominentes del grupo negociador, efectuada en el hotel Princess, cuando publicaron en los medios que a los antiguos accionistas se nos indemnizaría, acudimos esperanzados en que se nos otorgaría una retribución adecuada.
Grande fue nuestra sorpresa al darnos cuenta de que recibiríamos en bonos del Estado el equivalente a la cantidad de US$450.00 (cuatrocientos cincuenta dólares), lo que significa un valor real de US$80.00, menos el diez por ciento por acción que corresponde como compensación de “gastos” a los miembros de la junta negociadora.
Los sucesores del Dr. Ramiro Sacasa Guerrero, a quienes represento, por este medio expresamos, primero, nuestro malestar por la suma negociada por acción y por otro lado nuestra extrañeza por la tardanza en el cumplimiento de dicho acuerdo de compensación, a pesar del ridículo valor otorgado a esas acciones, que en todo derecho deberían valer a esta fecha no menos de US$800.00 (ochocientos dólares) cada una.
El antiguo Banco Nicaragüense era la institución bancaria más sólida del país en los años 80, ya que es de sobra conocido por todos los nicaragüenses la celeridad con que otras instituciones bancarias sacaron su capital fuera de Nicaragua. Ese definitivamente no fue el caso del Banco Nicaragüense, cuyo prestigio y solidez a los ojos de los nicaragüenses han sido corroborados por el mero hecho de que desde su nacimiento ha mantenido el mismo nombre, ni para los años 80 que a todo le cambiaron de nombre, no se atrevieron a modificar el nombre de la actual institución Banic, así como la Corporación Banic que era dueña del 58% del banco antes mencionado, que entendemos ya no es el mismo, según nos han explicado los miembros de la junta negociadora y cuyas acciones han sido privatizadas a favor de nuevos inversionistas entre ellos el mismo gobierno.
A estas alturas, no hay ninguna justificación a la tardanza de esta exigua indemnización que ‘supuestamente’ vamos a recibir. Después del solemne anuncio en el Hotel Princess, donde acudieron más de trescientas personas y medios de comunicación, resulta ya sorprendente e irreverente el silencio en que se han sumido tanto el gobierno como la junta negociadora.
Seguimos en espera de esta injusta compensación tanto por el Banic como también por la Corporación Banic.
Crisanto Sacasa Gurdián.