- La escuelita comunitaria “Los Chigüincitos”, localizada en Granada, fue construida con fondos de un grupo de nicaragüenses residentes en Los Angeles, California, Estados Unidos, quienes pretenden ampliar la iniciativa a otros barrios de La Gran Sultana
Pedro Vindell Matus – [email protected]
GRANADA.- Un grupo de nicaragüenses residentes en Los Angeles, California, unieron esfuerzos para construir el preescolar ‘’Los Chingüincitos’’, ubicado en el barrio “La Otra Bandita”, donde asisten menores de diferentes sectores de Granada.
La iniciativa fue de Julio César Luna Molina, residente en Los Angeles, Estados Unidos, quien propuso la idea de financiar la construcción del centro educativo a otros compatriotas y miembros de la Asociación Nicaragüense para el Desarrollo y la Educación (NADEF), por sus siglas en inglés.
Luna Molina explicó que obtuvieron colaboración de nicaragüenses y amigos residentes en Princeton, Nueva Jersey, a través de la coordinadora de la organización, Jean Ross.
En el otrora taller de carpintería del señor Evaristo Molina Estrada, y que desde el 14 de febrero del año pasado funciona como preescolar, reciben clases actualmente 31 niños y niñas en el turno matutino y 27 en el vespertino.
El Preescolar “Los Chigüincitos” está avalado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, bajo la dirección de la maestra de educación primaria María Mercedes Molina Obando, quien cuenta con la colaboración de Auxiliadora Obando, madre de la joven directora y sus hermanos María Auxiliadora y Evaristo.
La obra comunitaria se extiende a otros barrios de La Gran Sultana, al asistir al centro educativo niños y niñas de sectores como Palmira, La Islita, Pancasán y otros.
CONTRIBUCION MOBILIARIA
El mobiliario para la escuela es parte de las donaciones que recibe NADEF y su presidente es el nicaragüense originario de León, Pedro Calderón.
“Aquí los chavalitos reciben la enseñanza de buenos principios y valores humanos, les brindamos mucho cariño y afecto”, dijo la maestra María Mercedes, mientras impartía clases apoyada por sus hermanos y su progenitora.
El material didáctico que utilizan los pequeños y los materiales escolares, como crayolas, lápices de colores y grafitos, cuadernos para dibujar, son parte de las colaboraciones de los nicaragüenses de buena voluntad que impulsan este proyecto que piensan extender a otros sectores granadinos y ciudades del país.
En navidad del año pasado, Calderón y sus amigos pinoleros trajeron regalos a un grupo de menores granadinos, leoneses y chinandeganos y compartieron con los mismos un almuerzo.
Conny Canales es una de las encargadas de recolectar los fondos para hacer efectiva la ayuda a esos muchachitos de escasos recursos.
Luna Molina manifestó que fue a través de NADEF y Pedro Calderón que se logró una intervención quirúrgica para el niñito Juan Carlos Sáenz, quien nació presentando labio leporino y actualmente la malformación congénita se corrigió.
EXTENDER INICIATIVA
“Buscamos rescatar a la niñez de ese mundo oscuro que se le viene encima, teniendo a su alrededor: drogas, licor y otros vicios. El preescolar es un plan piloto que tenemos pensando ampliar a otras ciudades de Nicaragua”, dijo Julio César Luna Molina, promotor de la construcción del centro educativo.
AMPLIAR EDUCACION
– La atención en el preescolar pretende ampliarse a educación para adultos por las noches y una taller de manualidades, clases de costura para mujeres, cursos de inglés para la niñez, paseos periódicos al campo para tener contacto con la naturaleza y construcción de un jardín.
– Los miembros de la familia Molina Obando, quienes están a cargo del preescolar ‘’Los Chigüincitos’’, coinciden en que nicaragüenses residentes en Estados Unidos trabajan para contribuir con la labor social y reunir el dinero necesario y que en un futuro este centro sea auto sostenible.
– Actualmente el preescolar recibe apoyo en servicios médicos y atención a la niñez y sus padres cuando enferman, manifestó María Lidia Mejía Meneses, directora de la Casa de la Mujer “Claudia Chamorro”.
– Jerónima Karla Rodríguez Hurtado y Jessenia Mena Lezama, madres de familias del barrio La Otra Bandita, coincidieron en que en el preescolar la niñez enriqueció sus conocimientos.
– “Ojalá la escuelita se hiciera más grande y pueda tener el primer grado y más tarde la primaria completa, sería de gran satisfacción para nosotras y otros padres de familia”, coincidieron.