Christian Saballos
Recientemente, gracias a la labor de los medios de comunicación se ha venido publicando la problemática de la plaga del gorgojo, la cual ha puesto en peligro miles de hectáreas de pinares en la zona norte del país y actualmente se encuentra diseminada en otros países de la región centroamericana como Belice y Honduras, en estos países prácticamente se han perdido los bosques; por su parte el Instituto Nacional Forestal Inafor ha estado trabajando arduamente para mitigar el avance de este brote, sin embargo los recursos con los que cuenta la institución son bien limitados para enfrentar este problema.
Actualmente el Inafor está impulsando un plan de combate en contra del gorgojo, que sea ejecutada por todos los institutos forestales de Centroamérica, ya que esta plaga no sólo está afectando a Nicaragua sino que a otros países de la región.
También la Dirección Ejecutiva del Inafor sostuvo un encuentro días atrás con la Asociación de Municipios de Nueva Segovia (Amunse), para exponerle la dramática situación que se está viviendo con nuestras reservas forestales y las medidas que se están tomando al respecto, pero desafortunadamente los señores alcaldes aparentemente limitan “involuntariamente” el trabajo de la institución con ordenanzas municipales que prohíben el corte de árboles en sus municipios, incluyendo las zonas actualmente infectadas.
Desafortunadamente, la técnica más efectiva por el momento es la creación de una franja de contención de alrededor de siete kilómetros de extensión a lo largo de la frontera sur del municipio de Jalapa, la cual pretende cerrar las áreas infectadas, evitando así el avance del brote hacia bosques vecinos. Esta medida perjudica grandemente el medio ambiente por la cantidad de árboles de pino que se van a tumbar dejando como resultado miles de hectáreas desiertas.
Sin embargo, este plan de saneamiento cuenta con un fuerte operativo de reforestación de las zonas despaladas, una vez se haya logrado reducir el avance de la plaga, pero se necesita que los gobiernos municipales no obstruyan esta labor y se unan con las autoridades de gobierno a trabajar a lo inmediato en este enorme esfuerzo que tiene como único fin lograr rescatar extensas hectáreas de pino que aún pueden recuperarse.
Se debe reconocer la preocupación de los señores alcaldes en relación a este problema, pero también ellos están en el deber de apoyar este plan operativo de contención con el fin de evitar el exterminio de los bosques que actualmente representan un medio de sustento para miles de familias nicaragüenses en la zona norte de nuestro país.
Ahora no es el momento de señalar culpables, sino de presentar soluciones. Hago este llamado a los gobiernos municipales para que sean facilitadores y no críticos de una situación que en primera mano dependía de ellos mismos. Así que señores, trabajemos por los bosques de Nicaragua y no demos más tiempo al asunto porque cuando decidan tomar cartas en esta situación, probablemente no quede ni un solo árbol de pino qué salvar.
* Divulgador del Inafor.