Manuel QuantUn nicaragüense residente en Los [email protected]
Estoy en total acuerdo de que la Libertad de Expresión no se debe eliminar en Nicaragua. El motivo es obvio, tratar de impedir que la verdad respecto a los abusos cometidos por funcionarios gubernamentales sea pública. Algunos funcionarios públicos en Nicaragua tienen en mente como primer prioridad el enriquecimiento ilícito, y no servir desinteresadamente al pueblo que les pide a gritos mejorar su condición socioeconómica.
Esos funcionarios deben ser castigados como la ley disponga.
Que el castigo sea severo y que sirva de ejemplo para que futuros
funcionarios sean honestos. Nicaragua no podrá progresar si sus funcionarios públicos cometen “fechorías para servirse a sí mismos, sus familiares y allegados”. Que no sea otro México. Por eso estoy en total acuerdo con que las leyes que atentan contra la libertad de expresión sean abolidas.