Violeta Reyes de Padilla
Las declaraciones del Dr. Pereira Majano del 23 de abril en el Diario LA PRENSA, en las que dice que el aborto terapéutico debe ser aprobado y que su aprobación avanza en la Asamblea Nacional, me han causado extrañeza ya que tenemos más de un año de estar explicando por diferentes medios hablados y escritos lo que es el aborto y las consecuencias que de él se derivan.
Parece que usted no se ha dignado dar un poco de su tiempo para averiguar lo que realmente es un aborto. Por si no lo sabe todavía, el aborto es un asesinato abominable y cruel.
Sepa usted que los que defendemos la vida no estamos anquilosados ni nos hemos quedado en la Edad Media sino que precisamente somos personas que estamos al tanto de los adelantos del mundo actual, especialmente de los avances de la medicina y por eso sabemos que el aborto terapéutico ya no es necesario pues ya hay medios para salvar ambas vidas, la de la madre y la del niño, sin ningún riesgo para ninguno de ellos.
Le quiero hacer saber que las cifras de los abortos clandestinos que se practican en Nicaragua son inmensamente infladas, igual que lo hicieron en Estados Unidos y en otros países para lograr que se legalizara el aborto por miedo a la cantidad de muertes maternas (también inflada) que supuestamente sucedían, que no era verdad y que los legisladores creyeron sin verificar. Antes de ser legalizado el aborto en Estados Unidos se practicaban unos cien mil abortos al año. Ahora se practican un millón quinientos mil al año. ¡Si eso es avance…!
Usted habla que debemos estar abiertos al momento histórico en que vivimos e incorporamos a la evolución. Pero es que a usted se le ha olvidado la Historia Antigua ya que por ella sabemos que el aborto era común en muchísimos pueblos y era practicado y aceptado en la sociedad romana. El aborto no es moderno… es viejísimo pero hoy se supone que somos civilizados, además de cristianos.
Señor diputado: usted es presidente de la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional y eso conlleva una responsabilidad muy grande ante Dios y ante los nicaragüenses.
Creo que usted debe saber que la moral no cambia; que la ley de Dios y la ley natural son inmutables, permanecen, no son anticuadas ni se acomodan a los tiempos.
Dr. Pereira, sería bueno que usted reflexionara para que su conciencia lo ilumine y le haga ver la verdad. Acuérdese que un acto malo será siempre malo aunque se disfrace de bueno.