Walberto López muestra su placa de reconocimiento como Atleta del Siglo en Nicaragua por el tenis de mesa.

Walberto López, sigue en la balacera

Hijalmar [email protected] A los 63 años de edad, el tenis de mesa sigue siendo una inseparable pasión para el impresionante jugador y miembro del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, Walberto López. Naturalmente agobiado por el paso de los años, perdiendo de modo inevitable muchas facultades físicas, López se resiste a olvidar un deporte […]

Hijalmar [email protected]

A los 63 años de edad, el tenis de mesa sigue siendo una inseparable pasión para el impresionante jugador y miembro del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, Walberto López.

Naturalmente agobiado por el paso de los años, perdiendo de modo inevitable muchas facultades físicas, López se resiste a olvidar un deporte mediante el cual logró acumular tanto fama individual como gloria para el país.

“En la actualidad juego el tenis de campo con raqueta grande, y no lo hago tan mal en un nivel fuerte”, dice este ex “pistolero” de las mesas verdes.

“A mis 63 años yo mismo me asombro de mi capacidad que parece mantenerse intacta”, agrega con visible vanidad.

Esta incansable estrella del ping pong pinolero, centroamericano, continental y hasta mundial, estuvo de visita en su tierra natal, en un homenaje que junto a 16 galardonados más, se les celebró como Atletas del Siglo por su deporte en Nicaragua.

Ayer se marchó de regreso a Estados Unidos donde vive desde hace varias lunas con su familia, con la cual por fortuna le ha ido muy bien gracias a la virtud de convivir en unión y armonía.

En sus mejores tiempos el personaje que nos ocupa, fue capaz de establecer un dominio absoluto en el tenis de mesa pinolero, llegando a imponer su ley por casi dos décadas.

En el ámbito foráneo y propiamente en el Centroamericano no nació nadie con la calidad para mancharle su clase, mientras derrotaba a cuanto monarca del istmo encontrara a su paso.

Su juego era preciso, sus saques mortales y su recepción impecable, al tiempo que se movía con una facilidad felina entre los diferentes ángulos alrededor de la mesa.

Esto lo llevó a convertirse en uno de los mejores tenistas del área y en un ídolo nacional.

A FONDO CON WALBERTO LOPEZ

Lejos de las hazañas y recuerdos deportivos, ¿Qué hace ahora Walberto López?

“Vivo tranquilamente en los Estados Unidos con mi familia”.

¿Todavía le hace al ping pong?

“Más que todo al tenis de campo y a un nivel fuerte”.

¿Resiste?

“Bueno yo juego unos tres sets diarios entre las 10:00 y 11:00 de la mañana. Lo hago contra muchachos jóvenes, con mayor agilidad y todavía les aguanto. Es raro para una persona de 60 y pico de años que aún tenga esas condiciones”.

¿Ha sido el mejor?

“Lógico que han surgido figuras nuevas, pero yo no me comparo con nadie”.

¿Por qué?

“Por ser el mejor. Sólo fíjese que aquí hubo uno torneo y yo tenía 10 años de retirado. Volví a jugar por ejercicio sin intención de sobresalir y gané 33 de 36 juegos ya estando jugadores jóvenes y talentosos como Oscar Molina, Lino Lazo y William Prado”.

¿Con quién perdió?

“Uno juego con Molina, otro con Rigoberto Gadea y otro con Ricardo Pavón, al final de la competencia que era por equipos y no individual, quedé segundo. Lo ganó Molina”.

¿Caer ante Molina no lo perjudicó?

“No porque era por equipos. Yo no quise arriesgar mi récord individual, porque siempre se mantuvo invicto toda la vida”.

Si el torneo hubiese sido puramente individual ¿Hubiese derrotado a Oscar Molina?

“Con todo y mi edad, que en ese tiempo tenía 50 años, le hubiera ganado a Molina. Pero, lo enfrenté sin anteojos y la iluminación era mala. Parece que los organizadores pusieron luces deficientes por conveniencia”.

¿Se preparó profesionalmente para sobrevivir una vez retirado del deporte?

“Saqué la licenciatura en contaduría pública, pero en esto sólo trabajé dos años. En realidad siempre he vivido de mi trabajo porque este deporte no es profesional. No se gana nada. Incluso, cuando jugué compraba todo. En cambio por ejemplo a Oscar Molina le dieron muchas facilidades. Viajaba por todo el mundo y a veces no jugaba si no le daban nada”.

¿Qué le quedó del deporte?

“La satisfacción nada más”

¿Y en que consiste?

“En la felicidad de ser lo que soy, de lo que hice por mi patria y de haber viajado por todo el Mundo. Tomen en cuenta de que 48 trofeos que gané y que tengo en mi casa, 32 los obtuve en eventos internacionales”.

¿Beneficios económicos?

“Ninguno. Más bien, le ayudaba a mis compañeros por que en esos tiempos ya trabajaba y tenía más recursos que ellos”.

¿Orgulloso de ser miembro del Salón de la Fama?

“Indiscutiblemente. Es un reconocimiento que por lo menos alivia a los deportes que no son remunerados. Con este homenaje uno llena cualquier otro vacío material que pueda existir”.

¿ En qué trabaja?

“En una compañía que se llama Salvation Arms. Anteriormente me dedicaba a los vehículos usados, pero no a la mecánica”.

¿Otro Walberto?

“Podría surgir, pero así como van las cosas no creo. El tenis de mesa está paralizado”.

¿Familiarmente?

“Muy bien. El menor de mis tres hijos es marino y se está especializando en computación y comunicación a nivel de satélites. También tengo una hija que es licenciada. Todos se bachilleraron y estudian en Estados Unidos. Dominan dos o tres idiomas. No me puedo lamentar vivo con una familia unida”.

PERFIL

– Nombre: Walberto López

– Edad: 63 años

– Hobby: Ahora el tenis de campo

– Ocupación: Funcionario en la Empresa “Salvation Army”.

– Lugar de residencia: Estados Unidos

LOGROS Y HAZAÑAS

– Se coronó 16 veces campeón nacional

– Brilló en el cierre de la década de los años 50, todo los 60 y principios de los 70.

– Vencedor en el decenio de los años 60 del ex campeón mundial Richard Bergman de Inglaterra.

– Ranqueado dos veces entre los 30 mejores jugadores del torneo Afro-Asiático-Americano según consta en sus archivos.

– Flamante vencedor de todos los campeones de Centroamérica.  

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