Adán un día pensó:
“¿qué voy a hacer ante tanta soledad?”
entonces se le ocurrió
una idea, una idea, pero de verdad.
Adán le dijo a Dios:
“Dios concédeme a una compañera
que sea infinitamente bella
y que realizar conmigo quiera
un viaje a las estrellas”.
Pero un gran enemigo se metió
en el camino de su amor
y debido a un grave error
nuestro Dios los castigó.
Adán y Eva muy extraños se sentían,
y ambos de vergüenza se morían,
debido a que ellos se comieron
la manzana que les prohibieron.
A pesar de eso, lo más bello que mi Dios
pudo Él hacer,
seguro estoy de que ese algo fue
a la mujer.
Es un ser lleno de humildad
símbolo de esfuerzo y voluntad
llena de mucha integridad
trabajando con sacrificio y dignidad.
Luis Gabriel Jarquín Montoya