- Provoca tristeza el abandono en que se encuentra el museo del EDSN en San Rafael del Norte, que por un mínimo decoro nacional debería estar mejor atendido para honrar al general Sandino
Luis Sánchez [email protected]
El 4 de mayo de 1927, hoy hace 74 años, se firmó en Tipitapa “La Paz del Espino Negro” que puso fin a la “Guerra Constitucionalista”. El acuerdo lo firmaron el general José María Moncada -jefe de las fuerzas armadas liberales que desde diciembre de 1926 luchaban por restaurar en el poder al Presidente Juan Bautista Sacasa, derrocado por un golpe de Estado del general conservador Emiliano Chamorro-, y Henry L. Stimson, representante del gobierno norteamericano que mantenía una fuerza militar de ocupación en Nicaragua en apoyo del Presidente de facto, Adolfo Díaz.
Sólo uno de los generales liberales, Augusto C. Sandino, repudió el acuerdo de paz del Espino Negro y decidió continuar la lucha armada contra el gobierno usurpador del Presidente Adolfo Díaz y contra las fuerzas militares norteamericanas de ocupación. El 4 de mayo de 1927, pues, terminó la “Guerra Constitucionalista” pero comenzó una nueva guerra -contra la ocupación militar norteamericana- encabezada por el general Augusto C. Sandino quien dio a sus combatientes el nombre de Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN).
La guerra de Sandino terminó el 1 de enero de 1933, cuando los derrotados marinos norteamericanos abandonaron el territorio nicaragüense. Sandino fue asesinado por orden del general Somoza García el 21 de febrero de 1934 y durante mucho tiempo la fecha del 4 de mayo permaneció ignorada, hasta que el gobierno del FSLN la rescató en 1980 y la denominó oficialmente como Día de la Dignidad Nacional. Pero después que los sandinistas perdieron el poder en 1990, la histórica fecha del 4 de mayo nuevamente ha permanecido en el olvido oficial y ciudadano.
Un claro ejemplo de esto es el abandono en que se encuentra el Museo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, de San Rafael del Norte. Por cierto que San Rafael es una pintoresca ciudad típica del norte nicaragüense que vale la pena visitar también para ver la pintura “La profecía”, que se encuentra en el templo parroquial. Se trata de un cuadro sobre la tentación de Jesús que según me dijeron fue pintado en 1967 por un pintor suizo que trajo el padre Odorico de Andrea. En la pintura el rostro del demonio tiene un asombroso parecido con Daniel Ortega, en cuyas manos, además, sólo hay nueve dedos uñosos, lo que según gente del lugar se trata de una alegoría profética relativa al régimen de los nueve comandantes sandinistas de los años ochenta.
El museo, ubicado en el centro de San Rafael del Norte, en la casa que fue el hogar de Blanca Arauz, la esposa de Augusto C. Sandino, cuya hija Blanca Segovia la donó precisamente para ese fin, se encuentra muy descuidado y seguramente ya hubiera desaparecido de no ser por la devoción de don Tomás Herrera Zeledón, un vivaracho anciano que lo cuida y atiende a los visitantes. Según don Tomás no hay presupuesto para el mantenimiento del museo, ni siquiera para reparar el casi destruido piso de madera, que costaría apenas 67 mil córdobas.
El museo consta apenas de un par de salas y dos corredores y su riqueza consiste en varios documentos y fotografías de la época de la guerra antiimperialista, dos herrumbrosas máquinas de escribir, parte del telégrafo de magneto que usaba la telegrafista Blanca Arauz, y un hermoso retrato del general Sandino, pintado en 1989, que donó el director del gubernamental Instituto de Cultura, Clemente Guido Martínez.
Don Tomás no cobra ni un centavo por la entrada al museo, pero acepta cualquier contribución voluntaria que le ayude a sobrevivir y a adquirir algunas cositas indispensables para medio cuidar el local.
Provoca tristeza el abandono en que se encuentra este museo de San Rafael del Norte que por un mínimo decoro nacional debería estar mejor atendido, pues Sandino es un Héroe Nacional, un personaje que al margen de ideologías y banderas partidistas merece admiración por el sólo hecho de haberse alzado en armas contra una ocupación extranjera.
En LA PRENSA del miércoles recién pasado, el Presidente Arnoldo Alemán aparece junto a una escultura de Sandino, de su propiedad, y anuncia que se erigirá un monumento al héroe en Niquinohomo. Magnífico, pero ¿por qué no atender también el mantenimiento del museo del EDSN en San Rafael del Norte, una población emblemática de la gesta patriótica de Sandino?
Vale la pena hacerlo, porque como escribió Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: “Sandino es el más grande héroe de nuestra Patria en los tiempos modernos y su memoria debe ser guardada con cariño en el corazón de todo nicaragüense”.