¿Cuál alianza libero-conservadora?

  • Si el partido verde o inclusive don Enrique, sin ataduras partidaristas, recogieran esa ilusión y voluntad joven de construir un país nuevo, dentro de la diversidad, incluyente, sin inhibiciones o prejuicios del pasado, pondrían al orteguismo en su sitio, lejos de lo que fue y significó Sandino, y al PLC a donde pertenece o de donde aún no ha podido liberarse…

Eduardo Chamorro Coronel

En diciembre pasado empezó un movimiento en las alturas para “fundir” a los conservadores en las filas del PLC para hacer un frente común contra el sandinismo, esta intención ha querido imponerse a cualquier costo, ignorando los atropellos del PLC contra los conservadores, tales como: la inhibición de su más popular candidato, Pedro Solórzano, pasando por insultos a personas respetables inclusive aquéllas ya en manos de Dios, las reformas electorales y tantas otras amenazas y rupturas institucionales. La resistencia de la juventud, que ahora gobierna al partido verde, a desaparecer como partido, ha ocasionado mucha sorpresa tanto a moros como a cristianos, por interpretar la voluntad de la Nicaragua joven, no escrita, de buscar un país diferente al que las cúpulas del poder, tanto de derecha como de izquierda desean imponer.

Las cúpulas están aún aferradas a la imagen de un país que ya no existe, la Nicaragua de hoy es muy joven para ser comprendida por mentalidades, tal vez por exceso de altura, que consideran que todo el poder nace del poder mismo, ignorando que la gran mayoría de los votantes aún no han cumplido 25 años. Y los de 25 años y aún los de 30 años son generosos con su tierra, saben soñar y visualizar un país diferente, no han caído en las garras de un falso pragmatismo aberrante y cansado en donde todo se mide por intereses personales. Ignoran que el voto joven, a pesar de su natural audacia y corta experiencia, es quien va a decidir nuestro futuro. No podemos estar en mejores manos, podrán equivocarse a veces pero no por falta de generosidad de espíritu.

Cuando entró el actual gobierno liberal, en las calles de Managua se podía sentir la fuerza joven que quería hacer de éste, un país diferente, muchos de ellos abandonaron los USA soñando en arrastrar un poco de aquello a Nicaragua, los jóvenes locales igualmente contagiados por ese espíritu emprendedor, empezaron a explorar posibilidades de realizarse en su propio país. Tristemente lo chato y rastrero de nuestra política criolla rápidamente esfumó ese espíritu, despreciando esa ola joven que hoy nuevamente busca su desarrollo fuera de su patria.

¿Y bueno, qué tiene que ver esto con la alianza libero-conservadora?. Esta se va a dar, lo que no sabemos es dónde: si en las cúpulas del poder o en la Nueva Mayoría; el voto joven. Arriba en el poder, no creo, ya que la corrupción y la arbitrariedad, dificultan su camino, han creado abismos casi insalvables, y además están comprometidas por el bajo nivel y contorno de sus intereses personales. La Nueva Mayoría; el voto joven, al igual que siempre, se identificará con quienes actúen por cambiar lo que está mal.

Recordemos que el Frente surge por la generosidad de muchos jóvenes en su lucha contra la dinastía, igualmente el Partido Liberal Constitucionalista nace de una insurrección contra el agotamiento del somocismo, paradójicamente ambos hoy se confunden en una estructura pactista, un Goliat de dos cabezas, quien con un mazo en una mano y billetes en la otra, quiere aplastar o comprar a los davides de Nicaragua quienes rechazan “más de lo mismo”.

Según el criterio de los “pragmáticos”, David debió haber sucumbido ante la fuerza de Goliat, quien cometió el error de no darse cuenta que era la juventud a quien enfrentaba.

Si el partido verde o inclusive don Enrique sin ataduras partidaristas, recogieran esa ilusión y voluntad joven de construir un país nuevo, dentro de la diversidad, incluyente, sin inhibiciones o prejuicios del pasado, pondrían al orteguismo en su sitio, lejos de lo que fue y significó Sandino, y al PLC a donde pertenece o de donde aún no ha podido liberarse…

La casilla verde podría convertirse en la forma joven de expresarse para la “Nueva Mayoría”. Si Noel y Alvarado logran identificarse con ella, tendríamos un país donde las cosas podrían ser diferentes para todos. Allí, entre jóvenes, es más factible que pueda darse una auténtica alianza libero-conservadora, nacional. Reconciliándose y olvidando los errores del pasado aunque aprendiendo de ellos. La ilusión de la alianza amplia, ya existe entre los jóvenes, sólo falta materializarla en la dirección que ellos quieran ir.

* El autor es analista político.  

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