Es de suponerse y además hay que estar claros que nuestro río San Juan es una gigantesca joya para inversión turística a gran escala.
Y de hacerse lo convertiría en el destino turístico número uno en Centroamérica y la afluencia de turistas a éste sería espectacular y espléndido en ganancias y por ende nuestra economía mejoraría de alguna manera y además generaría nuevas fuentes de empleo.
Pero todo esto anteriormente dicho, a nuestros vecinos del sur les gustaría que oficialmente aparecieran en sus mapas, guías turísticas impresas y a nivel de Internet, qué orgullosos se sentirían.
Y sencillamente la manera más fácil que tienen a su disposición es alegar que sus guardias naveguen armados (contradicción, ellos son guardias “civiles”; entonces no deberían andar armados). Y con esto convencerían a los turistas a los cuales ellos engañan, diciéndoles que el Río San Juan es de ellos y así evitarían problemas con los mismos turistas y posibles inversionistas, porque de todas maneras ellos violan nuestra soberanía, ya que cuando visitan Costa Rica hay que visitar el San Juan.
Ellos no descansarán a menos que todos nosotros, los nicaragüenses, protestemos de todas las maneras posibles (manifiestos, cartas, pintas nacionalistas, calcomanías, mantas, rótulos en las fronteras, etc.). Y que el gobierno principalmente se ponga serio por la vía diplomática y que el Ejército Nacional redoble la presencia a todo lo largo del San Juan y aquel que diga que este artículo es guerrerista pues que renuncie a la nacionalidad nicaragüense y que se haga tiquillo, sencillamente.
Hugo Valle Moreno.