El presidente estadounidense George W. Bush (der.), el premier canadiense Jean Chretien (centro) y el presidente Vicente Fox, de México, comparten un momento en la Cumbre de Quebec concluida el fin de semana pasado. LA PRENSA/AP.

ALCA no será ‘pan comido’

El presidente de EE.UU. debe vencer resistencia de demócratas y sindicatos para impulsar libre comercio regional Izquierda demócrata teme fuga de puestos de trabajo y relajadas leyes medioambientales Luis Torres de la Llosa (AFP) WASHINGTON.- El presidente norteamericano George W. Bush prometió durante la Cumbre de Quebec obtener a más tardar a fin de año […]

  • El presidente de EE.UU. debe vencer resistencia de demócratas y sindicatos para impulsar libre comercio regional
  • Izquierda demócrata teme fuga de puestos de trabajo y relajadas leyes medioambientales

Luis Torres de la Llosa (AFP)

WASHINGTON.- El presidente norteamericano George W. Bush prometió durante la Cumbre de Quebec obtener a más tardar a fin de año la “vía rapida” que necesita para negociar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero deberá alcanzar antes un difícil compromiso en el Congreso con la oposición demócrata en torno a los espinosos temas laboral y ambiental.

Para la Casa Blanca, la III Cumbre de las Américas fue un éxito porque reafirmó el plan de concluir el ALCA para el 2005 y suscribió un compromiso absoluto para que quede reservado a países democráticos.

Sin embargo, todavía queda por negociar la sustancia y el ALCA es por ahora un borrador de más de 250 páginas, donde la mayoría de los párrafos se encuentran entre corchetes, ya que subsisten numerosos puntos de discrepacia.

Sin embargo, antes de sentarse a negociar la sustancia con Brasil y el resto del continente, Bush deberá vencer los obstáculos al ALCA en su propio país.

En Quebec, Bush anunció que al regresar a Washington redoblaría sus esfuerzos por conseguir del Congreso la autoridad para promover acuerdos comerciales, anteriormente conocida como “vía rápida”. “Estoy convencido de que la lograremos antes de fin de año”, manifestó Bush.

ALA IZQUIERDA DEMOCRATA, UN SERIO OBSTACULO

El principal obstáculo a la renovación del mecanismo de la vía rápida que expiró en 1994 proviene del ala izquierda de la oposición demócrata.

Presionados por sindicatos y grupos ecologistas, los demócratas quieren asegurarse que el ALCA no redundará en una fuga de puestos de trabajo hacia países con mano de obra más barata y leyes laborales o ambientales menos estrictas.

El líder de la bancada demócrata en el Senado —donde cada partido dispone de 50 curules—, Tom Daschle, dijo esta semana que la atribución de la autoridad a Bush era posible si la Casa Blanca da muestras de flexibilidad.

“Creo que la autoridad de ‘vía rápida’ para negociar es una posibilidad real, siempre y cuando reconozca la importancia de otros elementos que debemos tomar en cuenta, los derechos de los trabajadores, del medio ambiente y los temas relacionados con el comercio justo y las reales oportunidades de acceso a los mercados”, dijo Daschle.

Sin embargo, el margen de maniobra es estrecho, ya que todo lo que Bush ceda a los demócratas puede restarle votos republicanos y complicar las futuras negociaciones con los países latinoamericanos, que consideran a los derechos laborales o ambientales como una excusa para aplicar medidas proteccionistas.

«VIA RAPIDA»

El “trade promotion authority”, como se le llama ahora a la “vía rápida” (a diferencia de “fast track”, usado por la administración Clinton) permite al presidente estadounidense negociar los acuerdos comerciales con libertad, ya que el Congreso debe aprobarlos o rechazarlos, pero no puede modificarlos.

LAS OBJECIONES DE BRASIL

El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, dejó claro en Quebec que dará la batalla cuando comiencen las verdaderas negociaciones.

– El ALCA, advirtió Cardoso, “será bienvenido si su creación significa un paso para dar acceso a los mercados más dinámicos”; de lo contrario, “sería irrelevante, o en la peor de las hipótesis, indeseable”.

– Precisó que Brasil “concibe la posibilidad” de un ALCA “si efectivamente significa el camino para reglas compartidas sobre antidumping, si reduce las barreras no arancelarias, si evita la distorsión proteccionista de las buenas reglas sanitarias”, en alusión a la política comercial estadounidense, que sanciona las exportaciones de acero, calzado y jugo de naranja brasileño.   

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí