La veracidad en las noticias

Edgar Castillo

Así como existen colegas que cumplen con su deber escribiendo la verdad desempeñando a cabalidad sus funciones, existen otros que no cumplen con su misión de periodistas, ya que hemos observado en sus medios de comunicación que, a veces escriben noticias falsas, sin verificarlas, sin comprobarlas, otras salen deformadas, manipuladas, inventadas, etc.

Y, el periodista verdaderamente profesional tiene que ser veraz en las noticias que escribe. Nunca debe escribir lo que no se le dice, ni distorsionar lo que se le dice.

Deseamos contribuir poniendo un granito de arena al respecto, repitiendo algunas enseñanzas de periodismo que hemos recibido de nuestros maestros, acerca de la veracidad en las noticias y que, ojalá nos sirvan de guía para ejercer esta profesión con verdadero sentido de responsabilidad, seriedad y honradez.

Los maestros son categóricos al afirmar: aunque al hablar de periodismo en general ya hemos hecho hincapié en la necesidad de que las noticias sean veraces, creemos necesario insistir en este punto, porque en el mismo estriba gran parte del mérito a la labor profesional del reportero.

El periodista que se aparta de la verdad, que no refleja en sus noticias la realidad de los hechos o que la deforma inconsciente o deliberadamente, comete una de las faltas más graves en que puede incurrir un reportero. La falta de veracidad es una deslealtad para el periódico donde se trabaja, es una burla para el público lector y, finalmente, es un descrédito para el propio periodista.

Al narrar un hecho hay que llamar al pan pan y al vino vino, y no andarse por las ramas, con el fin de alargar una información o buscar perfiles sensacionalistas.

No quiere decir esto que las noticias deben ser sosas o incoloras, por el contrario, el redactor deberá darles la mayor amenidad e interés, pero siempre sin apartarse de la verdad. La descripción de los lugares o de los tipos, hecho con acierto y maestría, servirá para crear ambiente y dar colorido a la noticia; pero todo ello debe hacerse sin deformar ninguna cosa ni otra. Lo real es muchas veces superior a lo imaginado, y por eso no hay que apartarse nunca de la realidad.

Porque hay muchos colegas que no quieren entender esto, los periodistas, de ordinario, somos tachados de exagerados o de mentirosos.

También se recomienda una y mil veces que es preferible no escribir nada cuando no se tiene nada que decir, a llevar a las cuartillas hechos que no han sucedido o que se desarrollaron en forma distinta a la que el periodista irresponsable los narra.

Todo lo anterior encaja en el marco de la ética profesional y por eso, se recomienda a los periodistas que sean veraces, que verifiquen hasta donde sea posible los datos relativos a un hecho y que, en suma, sean honrados con el periódico al cual sirven, con el público lector y consigo mismos.

* El autor es periodista.  

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