- Una comisión intercede ante Policía por unos 18 pobladores de Mulukukú que se encuentran armados y escondidos
- Piden que no se les maltrate y se les exima de responsabilidad en los hechos de sangre del martes
Heberto Jarquín yJuan C. [email protected]
SIUNA y MATAGALPA.- Unos 18 pobladores de Mulukukú que se mantienen armados y escondidos en la periferia del poblado, habrían manifestado su intención de entregarse a las autoridades policiales a cambio de que “no se les maltrate” y se les exima de responsabilidad en los hechos de sangre que la mañana del martes dejaron un policía muerto, tres personas heridas y varios detenidos.
El jefe policial de Siuna, subcomisionado José David Jarquín, dijo que ayer recibió a una comisión del poblado, encabezada por el representante de la Alcaldía de Siuna en Mulukukú, Joaquín Guillén Arauz, y el pastor evangélico José Manuel Gómez, quienes llegaron a plantearle la solicitud de los prófugos.
El jefe policial dio garantías a la comisión que se respetaría la integridad física de los prófugos, pero les dijo que no podía eximirlos de responsabilidad mientras no concluya la investigación sobre los hechos.
Según las investigaciones de la Policía Nacional, unos 40 habitantes de Mulukukú usaron armas para enfrentarse a las fuerzas del orden público que llegaron a neutralizar a los protestantes que tenían bloqueado el puente y la carretera que enlazan a la RAAN con el resto del país.
El subcomisionado Jarquín, informó que hay indicios que hacen suponer que el Sr. Mario Villavicencio, vecino de Mulukukú, fue quien tenía guardadas las armas que utilizaron “los huelguistas”, que se enfrentaron a la Brigada Antimotines, matando a un policía e hiriendo a otro. Entre las armas se cuentan fusiles AK, revólveres y escopetas, indicó Jarquín.
La Policía no logró desarmar a los civiles, quienes después del enfrentamiento en el puente sobre el río Tuma, presuntamente se refugiaron en la comunidad La Llorona, a unos cinco kilómetros del poblado.
Sin embargo, la Policía descartó que se mantengan como grupo armado, y según la información que se tiene, se encuentran escondidos, aunque armados para resistir cualquier captura.
REUNION DE URGENCIA
El mayor Oswaldo Barahona, jefe militar del Triángulo Minero, anunció que hoy se reunirán con carácter de urgencia todas las autoridades civiles y militares de la zona con representantes de la sociedad civil, para analizar la situación y buscar una salida a la crisis actual.
Barahona agregó que participarán en esta reunión el alcalde de Siuna, el Concejo Municipal, el jefe de Policía, jefe del Ejército, representantes de instituciones estatales, organismos de Derechos Humanos y dirigentes de los partidos políticos, para buscar una concertación.
Entre los temas que se analizarán están la inseguridad en el campo, la presencia de las bandas armadas y las demandas y conflicto originado en la comunidad de Mulukukú y zonas aledañas que aspiran a convertirse en municipio.
TODO EL PESO DE LA LEY
El ministro de Gobernación, José Marenco, dijo que todo el peso de la Ley caerá sobre aquellas personas que propiciaron los hechos de violencia ocurridos la mañana del martes en el poblado de Mulukukú, que dejaron un oficial de Policía muerto, tres heridos y varios detenidos. “No podemos darnos el lujo de que en el Ministerio de Gobernación haya delincuentes”, aseveró el ministro en alusión al delegado civil de Gobernación en Paiwas, sindicado por la Policía como uno de los principales responsables e instigadores de la violencia en Mulukukú.
HOMENAJE POSTUMO
– Ante la madre, esposa e hijos del oficial caído, el jefe nacional de la Policía, primer comisionado Franco Montealegre Callejas, ascendió al suboficial Leonardo José Mendoza Cortedano al grado póstumo de suboficial mayor y le impuso la Orden Saúl Alvarez Ramírez, las que fueron depositadas en manos de su madre María Isabel Cortedano.
– Montealegre Callejas calificó como delincuentes a los que suponen tener y demandar un derecho “matando a nuestro compañero”, en clara alusión a los protagonistas de la violencia en Mulukukú.
– “Queremos rendirle un tributo a ese oficial que se sacrificó por todo el pueblo de Nicaragua; nos debemos sentir sumamente orgullosos”, dijo el jefe nacional de la Policía al referirse al papel que jugó el suboficial mayor durante sus 15 años de prestar servicios en esa institución.
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