- El agresivo
hombre despechado la acuchilló porque ella lo venció en
el tribunal
Juan C. SarmientoEspecial para LA [email protected]
MATAGALPA.- En estado muy grave fue llevada al Hospital Regional de Matagalpa, la campesina Reyna Zamora Ramos, de 33 años, a quien su ex marido apuñaló en el costado izquierdo, luego que ambos salieran del Juzgado Local de Río Blanco, donde habían firmado un arreglo extrajudicial.
Poco después de abandonar las oficinas judiciales, Reyna y su ex cónyuge Juan José Jarquín Espinosa, comenzaron a discutir fuertemente en una de las calles del Barrio “3-80”, según la denuncia que en la Policía local hizo el señor Tomás Zamora Ramos, de 37 años, hermano de la víctima.
Jarquín Espinosa se enfureció contra su mujer y sin más palabras sacó un puñal y se lo clavó en el costado izquierdo, sin importarle que hasta hace pocos días, ella había sido su compañera de vida.
Como causa de la herida, Reyna quedó en estado grave y tuvo que ser trasladada de emergencia al hospital matagalpino, mientras que Juan José se dio a la fuga.
Tomás Zamora Ramos, aseguró que Juan José le daba mala vida a su hermana. Agregó que para Reyna, los años eran muy largos, ya que vivir al lado de Jarquín Espinosa, más que felicidad, era una condena que ella tenía que soportar con constantes agresiones físicas. “Fue por esta razón que ella se decidió a abandonarlo”, explicó.
Agregó que aunque Jarquín Espinosa ya no tenía vida marital con Mayra, continuó llegando a su casa para obligarla a que regresara con él. Como ella se negaba, Juan José la agredía, hasta que la mujer se decidió a acusarlo en el juzgado para que firmaran un arreglo extrajudicial y no la siguiera molestando, lo que no le gustó al hombre.
BORRACHO LA BALEA EN LAS CADERAS
La Policía también informó que en Paiwas fue baleada en la cadera izquierda, la joven Estela Martínez García, de 22 años, quien fue alcanzada por uno de los tantos disparos efectuados por Vicente Martínez Rocha, de 18 años, quien disparaba “a la loca” porque andaba en completo estado de ebriedad, en uno de los caminos de la comarca Wanawás.
Después de salir de una cantina, con varias medias “entre pecho y espalda”, a Vicente se le ocurrió sacar su arma y comenzar a disparar y gritar al estilo charro.
Uno de los proyectiles lanzados por el borracho llegó directamente a alojarse en una de las caderas de Estela, quien tuvo que ser trasladada hacia el hospital de Boaco, en tanto el irresponsable vaquero, que presuntamente estaba muy borracho, se dio a la fuga.