La Nicaragua del mañana

  • La pobreza de la nación no está en su naturaleza sino
    en su población que no ha querido, podido o intentado valorizar lo que tiene

Lorena Zamora

Creo que es hora que tomemos muy seriamente el futuro que queremos construir en Nicaragua. De un viaje de vacaciones a la Patagonia, Argentina, vienen estas reflexiones sobre nuestra querida Nicaragua. En Argentina, el visitante, de primera mano, experimenta el respeto que se ha desarrollado al medio ambiente, en profundo contraste con el atropello que los nicaragüenses tenemos al nuestro. Argentina está explotando con el turismo sus recursos naturales. Hay vías de comunicación con una calidad impresionante, con distancias inmensas, que nos llevaron a sus reservas naturales que lo único que hay son pingüinos Magallanes, lobos marinos, elefantes marinos, leones marinos, ballenas. En estos lugares se mantiene un estricto control del respeto del visitante a la fauna marina. Podemos gozar con el espectáculo de verlos pero no tocarlos, de interactuar con ellos sin alterarlos, y recibimos en retribución la maravilla de la naturaleza conservada.

Ya trasladándonos a Nicaragua pudiéramos alegar que antes de preservar las especies, tenemos que resolver los graves problemas económicos de la población. Creo que si todos tomamos conciencia que las riquezas con que cuenta Nicaragua, pudieran permitirnos su explotación por medio del respeto de la misma, atrayendo el turismo que más y más busca un contacto con la naturaleza escapando de las grandes urbes, la contaminación y el stress, estaríamos bateando doble. Mi decisión de quedarme en Argentina para Semana Santa fue precisamente la necesidad de buscar un refugio de paz ya que San Juan del Sur, lugar paradisíaco donde usualmente disfrutaba mis vacaciones, se ha convertido en un lugar infernal, explotado tanto por sus autoridades locales como por la Empresa Privada con un total desprecio por su conservación so pretexto de “ganarse unos centavos” en esta época. Es tanta la miopía, que no se percatan que el ocasionar tal abuso del lugar está cerrando las posibilidades que a futuro, este lugar sea una “mina de oro” para sus habitantes. La reconversión de la actividad en este puerto tiene que ser lidereada por ellos mismos. Es urgente tomar en serio que no se puede continuar con la anarquía imperante, con el capricho de las autoridades municipales que sin capacidad de planificación del lugar, visualizan únicamente el negocio inmediato, negándole al lugar el potencial extraordinario que tiene. Y esto no sólo sucede en San Juan del Sur.

En lo que se refiere a los recursos naturales y lo que significa para el país en materia de potencial turístico es un asunto que no puede dejarse en manos locales sino con visión nacional. La planificación turística es una visión de nación, con decisiones estatales de protección de los recursos naturales, y un esfuerzo de todos para que podamos obtener beneficios económicos cuidando nuestros recursos naturales. Es hora de que formalmente y con profunda seriedad se considere incorporar a Nicaragua entre los países elegibles a la venta de servicios ambientales (fijación de carbono) que es buscar países, y/o empresas que quieran pagarnos por preservar un área de bosques que garanticen al planeta la generación de oxígeno de estos pulmones del mundo. Costa Rica, con una extensión de bosques de 600,000 hectáreas, es considerada un país verde, en cambio nosotros con 2.2 millones de hectáreas (casi cuatro veces) de bosques ni siquiera figuramos entre ese selecto grupo, sino que más bien nos identifican con incendios forestales, deslaves, plagas de bosques de pinos y otros desastres provocados por el abuso y maltrato a la naturaleza.

En el VI Foro Empresarial de las Américas, se habla de integración de todos los actores de un país y países, entre el Gobierno, Empresa Privada, Gobierno Municipal y entre las Instituciones del Gobierno. Cada uno de los componentes es importante y debe buscar la armonía y la colaboración entre unos y otros. ALCA va a reconocer las pequeñas economías. Nicaragua debe identificar sus fortalezas y tratar de competir en condiciones privilegiadas. Tenemos que ofrecer al hemisferio lo que nosotros tenemos que otros no tienen, y por consiguiente nos hace únicos. En Argentina para el turismo, entre otros, están los leones, lobos y elefantes marinos, ballenas y pingüinos. En Nicaragua tenemos la selva del trópico húmedo, los tiburones de agua dulce (a punto de extinguirse), los Sábalos, las tortugas, las isletas, clima cálido durante todo el año. Es necesario la reconversión económica del país, de ser enteramente agrícola a ser primordialmente turístico ya que no podemos pagar la planilla con los ingresos de los productos agrícolas cada día con mayor deterioro de intercambio. Hay una gran necesidad en el mundo por la venta de los servicios turísticos de naturalezas protegidas y conservadas. Nicaragua las tiene en su estado original.

La pobreza de la nación no está en su naturaleza sino en su población que no ha querido, podido o intentando valorizar lo que tiene. La globalización puede ser muy positiva ya que las barreras se terminan y nos expone al mundo con nuestra fisonomía. Lo que tenemos que hacer es proyectar una imagen de nación madura, responsable, y comprometida con los esfuerzos mundiales de preservar el medio ambiente. Hasta que dejemos de tenernos lástima, y nos avergüence ser “pedigüeños eternos” cuando la dignidad nos regrese, quizás entonces daremos los pasos para que Nicaragua levante la frente en alto y sea un orgullo ser nicaragüense.

* La autora es arquitecta, presidenta de AMCHAM.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí