- Compra de 11 aviones Súper-Mystére en 1997 fue “error de imprenta”
(ACAN-EFE)
TEGUCIGALPA.- El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres se disculpó con Honduras porque en un informe dijo, por error, que este país compró una flotilla de aviones en 1997, lo que Nicaragua utilizó para acusar de hostilidad a las Fuerzas Armadas hondureñas, dijo la Cancillería.
Funcionarios del Instituto reconocieron el pasado día 18, ante el embajador de Honduras en Londres, Hernán Antonio Bermúdez, que es erróneo el dato incluido en su publicación “Balance Militar” 1999-2000, sobre la compra de 11 aviones Súper-Mystére en 1997.
“Mis disculpas si este asunto ha causado algunas inconveniencias”, señaló el editor de “Balance Militar”, Terence Taylor, en una carta enviada después al embajador hondureño y que la Cancillería divulgó en Tegucigalpa.
“En 1997 el programa para mejorar los aviones Súper-Mystére de la Fuerza Aérea Hondureña no fue implementado, nuestra información no fue corregida después del reporte inicial”, añadió Taylor y adelantó que en la próxima edición del informe se aclarará el asunto.
Honduras insiste en que sus aviones Súper-Mystére fueron comprados a mediados de los años 70 y, por tanto, ya son obsoletos.
Un diario progubernamental nicaragüense aseguró que Honduras compró esos aviones recientemente y citó como fuente un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Sin embargo, ese organismo aclaró recientemente que no se trata de un documento suyo, sino de Vincens Fisas, titular de la Cátedra UNESCO de Cultura de Paz y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Barcelona y director de la Escuela de Cultura de Paz.
Aparentemente, Fisas se habría basado en el “Balance Militar” del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
Nicaragua asegura que Honduras busca romper el equilibrio militar en Centroamérica al haber emprendido una supuesta carrera armamentista con la compra de equipamiento y la realización de maniobras en la frontera común.
Ambos países mantienen relaciones conflictivas desde 1999 porque Honduras y Colombia ratificaron un tratado que define sus límites en el Caribe y que Nicaragua considera lesivo.
Nicaragua cobra, como represalia, un arancel del 35 por ciento sobre los productos hondureños y colombianos.
El problema motivó la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), que el año pasado logró la firma de acuerdos de distensión, ratificados el 16 de marzo, de cuyo incumplimiento Nicaragua también acusa a Honduras.
El secretario general adjunto de la OEA, Luigi Einaudi, quien condujo las conversaciones sobre esos acuerdos, visitará esta semana Honduras y Nicaragua para verificar su aplicación.