Mercedes Peralta/[email protected]
LEÓN.- Católicos de León celebraron el domingo la fiesta litúrgica a Jesús Misericordioso, en la Iglesia El Laborío, devoción que desde hace seis años cobra auge entre los devotos de la Misericordia, en esta Iglesia y se extiende a varias parroquias.
La celebración se inicia el Viernes Santo con el rezo del rosario o Coronilla a la Misericordia de Dios, durante nueve días.
Un triduo de misas que inicia el jueves, es el preludio de la fiesta del domingo siguiente al de Resurrección, cuando la imagen de Jesús sale en procesión por las calles del barrio El Laborío.
La imagen de Jesús Misericordioso se distingue por los rayos que salen de su pecho, que simbolizan la sangre y agua que brotó del corazón del Salvador, cuando fue abierto por una lanza mientras agonizaba en la cruz.
En El Laborío la devoción la inició Monseñor Guillermo Berríos, con nueve feligresas, entre ellas, Socorro Valle de Barrios y Rita de Guevara, que son como las “mayordomas”.
El reverendo Marcos Díaz, sucesor de Monseñor Berríos, en esta celebración programó para el viernes 20 de abril una asamblea con jóvenes y el sábado una vigilia.
El domingo 22 se celebró la “Hora Santa”, a las tres de la tarde. A las cuatro salió la procesión y a las seis será la misa.
GENESIS DE LA DEVOCION
La primera y gran misionera de la Misericordia Divina es Sor Faustina Kowalska, del Santísimo Sacramento (1905-1938), de origen polaco, canonizada por Su Santidad Juan Pablo II, el domingo 30 de abril del año 2000, fecha que la Iglesia Católica celebró la Misericordia Divina.
Sor Faustina, miembro de la Congregación de las hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, en su diario escribió sobre las revelaciones que le hizo Nuestro Señor.
“Habla al mundo de mi Misericordia. Que conozca toda la humanidad la insondable Misericordia de Dios. Es un signo para los últimos tiempos, después vendrá el día de la justicia’’.
“Mientras tienen tiempo, que se acerquen a esta fuente que es mi Misericordia, que se aprovechen de la sangre y agua que brotaron para ellos”.
Así escribió las revelaciones en su Diario, Sor Faustina, Santa de la Iglesia Católica.