- Unas 300 familias habitan hacinadas en galerones viviendo de la caridad pública
Celso Martínez Orozco/[email protected]
MATAGALPA.- Unas 300 familias se encuentran refugiadas en un galerón ubicado en El Tuma, Matagalpa, sobreviviendo de la caridad pública desde finales del mes de enero, cuando quedaron sin trabajo al finalizar la cosecha cafetalera 2000-2001.
“Preferimos pedir para comprarle comida a nuestras mujeres e hijos antes que dedicarnos a robar”, expresaron Tomás Centeno Zamora, José Ángel Pérez Duarte y Álvaro Corrales Ramírez, en representación de las familias que desde hace tres meses se encuentran sin trabajo alguno y sin dinero para comprar sus respectivas provisiones.
Los refugiados dicen ser trabajadores temporales de las fincas San Martín, La Revancha, San Antonio, El Porvenir, Santa Luz y Los Milagros, todas estas haciendas cafetaleras ubicadas en El Tuma, jurisdicción de La Dalia.
“Al finalizar el corte los mandadores y capataces nos dijeron que ya no había dinero para seguir trabajando ni para comprar la comida y que teníamos que abandonar dichas fincas”, expresa Tomás Centeno Zamora.
Por su parte José Ángel Pérez relató que estuvieron reteniendo a todos los vehículos que circulaban por el lugar para pedir dinero y comprar comida, “pero la Policía nos advirtió que nuestra postura era altamente riesgosa, ya que cualquier conductor podría echarnos el vehículo encima”.
“Entonces doña María Victoria Picado, de la Comisión de Paz del lugar, nos facilitó un galerón donde durmieran nuestros hijos y mujeres y nosotros ver cómo conseguir los alimentos”, agregó
“Hemos hecho solicitud a la Cruz Roja, al Programa Mundial de Alimentos y al Obispo de la Diócesis, pero todavía no encontramos respuesta alguna. El alcalde de La Dalia, Manuel Zúniga, nos prometió ayudarnos, pero hasta el momento tampoco hemos encontrado respuesta”, señalan los afectados.
Este grupo podría aumentarse en la próxima semana, debido a que los dueños de las otras propiedades que todavía mantienen algunos trabajadores, entregarán a éstos su último pago y tendrán que salirse de dichas propiedades.
En algunas de estas fincas los dueños ni siquiera dejan cortar las cabezas de guineos para cocerlas y comerlas con sal y en otros lugares ya no quedan ni cabezas tiernas, porque ya las han cortado para suplir en parte la comida de unos 180 niños que están pidiendo comida.
Pero también se han encontrado con amenazas de ser enviados presos si se les encuentra “robando alguna cabeza de guineo”, en propiedades donde ya no son trabajadores.
“Hay casos en que los dueños de algunas de estas fincas nos han hablado claro, que ellos no pueden seguir dando trabajo porque no tienen con qué pagarnos y entonces tenemos que buscar dónde irnos”, señala José Ángel Pérez.
Hasta el momento solamente la Cruz Roja les ha facilitado tres cajas de suero oral, pero se hace necesario una mayor cantidad, debido a que la población infantil tiende a aumentar con los próximos despidos que se produzcan en la semana siguiente.