Felícito y María de Serón, padres de la heroica maestra fallecida, Vilma del Rosario Serón. LA PRENSA/CORTESIA.

Perdió su vida por salvar a sus alumnos

Olga MoragaEspecial para LA PRENSAI parte SANTA MARIA DE OSTUMA, EL SALVADOR.- El año escolar inició con varias semanas de retraso por el terremoto de 7.6 grados Richter que golpeó El Salvador el 13 de enero de 2001 y que provocó más de ochocientas personas muertas y un millón de personas sin hogar. Vilma del […]

Olga MoragaEspecial para LA PRENSAI parte

SANTA MARIA DE OSTUMA, EL SALVADOR.- El año escolar inició con varias semanas de retraso por el terremoto de 7.6 grados Richter que golpeó El Salvador el 13 de enero de 2001 y que provocó más de ochocientas personas muertas y un millón de personas sin hogar.

Vilma del Rosario Serón, de 29 años de edad y con nueve años de ejercer el magisterio, salió temprano, como de costumbre, para la escuela en San Isidro de Santa María de Ostuma. Todos los días ayudaba a limpiar el aula donde impartía clases a 25 niños de primero y segundo grado de primaria. Esa mañana una niña de 5to. grado de primaria se ofreció para hacer la limpieza del aula.

A las 8:30 de la mañana del 13 de febrero, justo un mes después del terremoto, la tierra se volvió a estremecer por otro terremoto de 5.7 en la escala de Richter, esta vez con epicentro muy cerca de la comunidad San Isidro, Departamento de La Paz.

El pánico se apoderó de los niños, y la profesora sobreponiéndose a sus nervios, comenzó la evacuación inmediata de los 25 niños en medio de ripios y paredes que se desplomaban, logrando ponerlos a salvo. Por último, para que el muro de la escuela que ya se desplomaba no le cayera encima, empujó a la niña que había llegado para apoyarla con la limpieza. Ella no tuvo la misma suerte y murió aplastada por el redondel de piedra.

“Nosotros sentimos la muerte de ella, pero a la vez nos sentimos contentos y orgullosos por su ejemplo. Ha dejado muchos recuerdos buenos. Eso nos ayuda a sentirnos bien. Ella fue responsable con sus padres, con la sociedad y con su trabajo. Nunca se descuidó de nosotros”, opina con voz pausada y triste, su madre, Esperanza Díaz.

“Criamos a nuestros hijos con mi “cuma” (machete) trabajando de sol a sol, y ella (su esposa) “canasteando” vendiendo frutas”, afirma Felícito Serón, padre de la profesora fallecida. Así educaron a sus nueve hijos, dos de ellos graduados universitarios, una de ellas era Vilma. “Aunque yo no sé leer, me esforcé porque mis hijos se educaran y tuvieran un futuro mejor que el nuestro. Lo que más nos ha dolido es haber perdido a nuestra hija. Las cosas materiales, como mi casa, se reponen a como sea, pero la vida no”.

Santa María de Ostuma es la cabecera del Municipio San Pedro Nonualco, en el Departamento de La Paz. Está ubicada en la cima de una colina con una panorámica espectacular rodeada de dos cerros, La Carbonera y San Antonio.

Los terremotos del 13 de enero y el 13 de febrero destruyeron el pueblo, 2,418 casas fueron destruidas y 21 personas muertas.  

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