- Miles causan el caos en el centro de
la ciudad canadiense de Quebec y
retrasan apertura de III Cumbre de las Américas - Comercio y democracia dominarán cita de mandatarios
AGENCIAS
QUEBEC, CANADA.- Nubes de gases lacrimógenos flotaban sobre las calles al atardecer, luego que miles de manifestantes se enfrentaron a la policía apenas a unos cientos de metros de la sede de la Cumbre de las Américas, inaugurada el viernes, que reúne a 34 líderes del hemisferio.
La III Cumbre de las Américas abrió ayer en Quebec con un retraso de una hora y media a raíz de los disturbios protagonizados en las calles de por millares de jóvenes opuestos a la cumbre y a la globalización económica.
“La democracia y la integración ecónomica son las palabras clave “, dijo el primer ministro canadiense Jean Chrétien al abrir oficialmente el evento, que se prolongará hasta el próximo domingo.
Los 34 jefes de Estado o Gobierno protagonizaron minutos antes una entrada triunfal a la sala del Palacio de Congresos de Quebec, al son de la marcha “Pompa y Circunstancia” de Edward Elgar y bajo los aplausos del resto de los invitados.
Horas antes, grupos de manifestantes lograron derrumbar una de las vallas de cemento y alambre —bautizada como el ‘muro de la vergüenza’— erigidas por la policía para aislar el sector de la ciudad que alberga a los mandatarios. Sin embargo, la policía aseguró que ningún manifestante se infiltró en la reja de seguridad, que tiene un perímetro de 3.8 kilómetros.
Los incidentes dejaron un saldo de por lo menos cuatro detenidos y un policía herido, indicaron las autoridades, que afirmaron haber retomado el control del perímetro de seguridad.
Los incidentes originaron retrasos de algunos presidentes a sus citas o incluso la suspensión de algunas reuniones bilaterales previstas para esta tarde.
Mientras el enfrentamiento continuaba, más policías antimotines llegaron y formaron una línea que cargó contra los participantes de la protesta para replegarlos.
Algunos manifestantes usaban máscaras antigás, mientras que otros fueron afectados por las bombas lacrimógenas.
Varios culparon por los enfrentamientos a un grupo anarquista denominado Black Bloc, cuyos miembros fueron vistos cuando trepaban la barrera y se enfrentaban con oficiales. “Por favor, por favor, no violencia, pidió alguien a la multitud mediante un altavoz.
Los manifestantes atacaron también a periodistas que cubrían los enfrentamientos. Rompieron cámaras y golpearon a un trabajador de la televisión.
Más de 90 minutos después del derribo inicial de la cerca, los enfrentamientos continuaban. Los policías arrojaban aún gases mientras replegaban lentamente a unos cientos de personas.
La protesta principal durante la cumbre está prevista para el sábado. Los organizadores esperan miles de asistentes de Canadá, Estados Unidos y Latinoamérica.
Los manifestantes representan una gama diversa de activistas, desde sindicatos hasta organizaciones de derechos humanos y grupos ambientalistas y otros que critican a los 34 jefes de estado reunidos, por buscar la negociación de un Area de Libre Comercio de las Américas, sin hacerla pública para que la sociedad se pronuncie.
La declaración final de la III Cumbre de las Américas establece que “cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático” constituye “un obstáculo insuperable para la participación del Gobierno de dicho Estado en el proceso de la Cumbre de las Américas”.
BUSH REAFIRMA COMPROMISO
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo ayer que está convencido de que la III Cumbre de las Américas representa una importante “esfera común de libertad” para la región. Bush volvió a enfatizar que Estados Unidos está comprometido en crear el ALCA, que prevé establecer la zona de libre comercio “más grande del mundo”, con una población de 800 millones de habitantes. “Es un terreno importante. Tenemos que aprovechar la oportunidad”, dijo Bush en español.
DIVIDIDOS ALREDEDOR DEL ALCA
– Durante la Cumbre de las Américas, uno de los asuntos clave de los 34 presidentes reunidos será también el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el cual enfrenta objeciones que van desde el temor por su impacto en las empresas de las economías menos desarrolladas, hasta temas ambientales, laborales y de salud.
– El presidente estadounidense George W. Bush dijo que sería “muy agresivo” para que el acuerdo esté vigente en el 2005, y los delegados podrían acordar una agenda que ratificaría el convenio para finales de ese año.
– Bush podría superar fácilmente la resistencia de países caribeños, inconformes por el trato que se ha dado a su banano en Europa, pero será más difícil persuadir a Brasil, el gigante de Sudamérica y el mayor detractor del plan.
– Pero el cierre de un acuerdo para unir a 34 economías tan diferentes como la de Canadá y la de Paraguay representa un gran reto. Un esbozo concluido este mes en Argentina tiene aún miles de marcas sobre puntos de desacuerdo o reserva.
– La mayoría de los países latinoamericanos buscan que sus bienes tengan acceso a los mercados estadounidenses, pero temen que los negociadores norteamericanos condicionen ese ingreso con aspectos laborales y ambientales, levantando una cortina de humo para su proteccionismo.
– Brasil ha sido el mayor crítico del tratado, cuyo éxito, según analistas, depende en gran medida de que las economías más grandes de Norte y Sudamérica coincidan.
– Antes de partir a Quebec, el ministro brasileño del Exterior, Celso Lafer, dijo ante un seminario de la Cámara de Comercio de Sao Paulo, que su país “no dará un paso que no atienda nuestro interés nacional”.
(Con informaciones de AP, AFP y EFE)