Ana María Ch. de Holmann
Ciertamente que tiene razón don Carlos de León Guevara (“Pueblo chiquito, infierno grande”, LP, martes 17 de abril): Veríamos en las páginas de los diarios y en todos los medios, un ambiente cordial y tranquilo, de paz y de bien si cada uno de nosotros, los ciudadanos de este nuestro país, fuéramos creando un ambiente nuevo, renovado, formando a nuestro alrededor un espacio, un núcleo contagioso de convivencia y bienestar. Así lo dice Madre Teresa de Calcuta: Si queremos componer el mundo nos es imposible y nos frustramos, pero si cada uno de nosotros va componiendo su alrededor, estos círculos se van rozando entre sí, fundiéndose para formar un solo bloque luminoso, dándonos un destello de luz y alegría por doquier.
Comencemos como dice el señor Guevara en su pequeño reflejo de “Pueblo chiquito, infierno grande”, para poner en práctica el Libro de la cita de los Proverbios que reza: “Es de sabios hablar poco y de inteligentes mantener la calma”.
No sé por quién lo dice ni por qué, pero a lo mejor estamos pensando lo mismo. Así es que “al que le caiga el guante que se lo plante”, más aún ahora que se acerca la campaña electoral, debe guardarse mesura y respeto al hablar, al actuar, manteniendo un tono de cordura fuera de insultos, de prepotencia y autoritarismo como para dominar al contrincante o a cualquier persona, ya sea de orden religioso o político o simplemente a ciudadanos, a todos y cada uno se debe respeto desde nuestro trabajo, desde nuestro círculo de reunión, desde nuestros hogares.
Les invito a dar este sencillo primer paso para que con ellos abunden los buenos ejemplos y en las páginas de los medios puedan leerse mensajes de “energías positivas”.
Cambiemos este título, que suena materialista y vacío, por otro genuino y real que es el que obedece al respeto mutuo que es la paz. Así tendremos un pueblo grande bajo un gran cielo azul y blanco.