Demás está decir que me causó sorpresa y una gran pena saber que Lorenzo Cardenal había fallecido. Es cierto que “estamos haciendo fila” como decía César Zepeda, pero no es menos cierto que la persona que no está en nuestro recuerdo es porque no hizo méritos suficientes para ser recordado o hizo tanto mal que mejor no recordarle.
De Lorenzo hay tantas anécdotas y tantas cosas que contar que habría que escribir un libro. Personalmente, fue una persona alegre, dicharachera, franca, dispuesta al servicio y a la ayuda desinteresada del que se la pidiera.
Conocí su faceta espiritual cuando estuvimos juntos en “Ciudad de Dios” a la que se dedicó en cuerpo y alma y de cuyo ambiente tuvo que salir por motivos de trabajo. Compartimos luego su faceta musical y actuamos juntos en varias representaciones musicales actuando con el Dr. Zepeda y el Dr. Alvarez que entonces constituíamos el Trío de los Bisturices Armónicos pero en especial quería referirme hoy a su faceta de trabajo en la radio. Lorenzo, como su padre, siempre amó y trabajó por y para la radio (incluso murió siendo director de la Radio Nacional y de Radio Güegüence). Recuerdo de manera muy especial cómo grabamos los Bisturices Armónicos en el año 1975 nuestro primer L.P. que se tituló “Son tus perjúmenes mujer”. Hicimos la grabación en su casa con el modesto equipo que tenía pero al que le “sacaba el jugo” de manera insospechada. Nada de lo moderno como pistas pre-grabadas, cortes aquí y cortes allá y tantas facilidades que hay ahora para grabar y para balancear las voces. A pura penca, con un micrófono cada uno y el famoso “Chocoyo” dirigiendo y haciendo la grabación, balance y todo lo necesario él solo, comenzábamos a cantar. Si había alguna falla, una nota discordante, un error en la letra de la canción, etc., repetíamos de nuevo todo aunque ya hubiéramos grabado más de la mitad. A veces repetíamos una sola canción hasta seis veces y como trabajábamos de noche, nos considerábamos con mucha suerte y era motivo de gran alegría y celebración etílica si una de esas noches lográbamos grabar dos canciones. Así eran esos tiempos recién pasado el terremoto del año 72, pero gracias a Lorenzo lo que podría haber sido un gran trabajo se transformaba en gozo y alegría entre amigos gracias al apoyo y al ánimo siempre jovial del famoso “Chocoyo” a quien ahora recuerdo con mucho cariño en estas pocas líneas y aprovecho para dar mi sentido pésame a Nadina y toda su numerosa familia.
César A. Ramírez Fajardo.