Al hacer un recorrido por las instalaciones de la UNAN-Managua nos encontramos con Deyling Sevilla Sevilla, 20 años de edad, quien cursa el IV año de la carrera de Licenciatura en Computación.
Su ciudad natal es Acoyapa, municipio del departamento de Chontales. Esta jovencita es una de las tantas becadas internas de esta Alma Mater. Sus compañeras de cuarto son: Yelka Flores, de Esquipulas, Matagalpa; y Rosita Valle, de El Sauce.
Según Deyling, una de las primeras dificultades en un principio fue la falta de sus amistades de secundaria, puesto que llegaba a un lugar donde no sabía si se iba a encontrar con personas de confianza. También el hecho de dejar a la familia, para ella fue bastante duro, porque ¿quién la iba a apoyar en los momentos difíciles?
“Al inicio viajaba cuando terminaba el semestre. Ahora cada dos [meses] o un mes. Es lo más alegre. El día que voy a viajar siento un cosquilleo en el estómago, un nervio todo raro. A veces creo que me va a dejar el bus. Cuando voy en el bus comienzo a pensar en la gente, en el lugar”, explica Deyling.
Esta muchacha que proviene, según ella, de una familia humilde, realizó sus estudios secundarios en el Instituto San Sebastián de Acoyapa y cuando vino a Managua por primera vez fue el día de la matrícula, lo cual no le provocó muchos problemas, porque desde un inicio gestionó la beca interna, pues reunía los requisitos necesarios: buenas notas, la distancia y condición económica. Aunque estuvo a punto de perderla, ya que una clase la llevaba muy baja y esto nunca le había pasado antes.
“Por una parte es más ventajoso quedarse en Managua, porque aquí está todo lo relacionado a lo que es Computación. Pero, me gustaría buscar la forma de ayudar a salir adelante a Chontales, aunque yo sé que allá no hay mucho trabajo, pero con esfuerzo se puede sacar adelante el lugar”, opina sobre su futuro Deyling, la cumiche de siete hermanos.
EL CASO DE INMER
Al continuar con nuestro recorrido nos topamos con Inmer Morales Alemán, 25 años, quien se encuentra realizando su monografía para graduarse como Licenciada en Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la UNAN-Managua. Esta joven nació en Las Pilas, comunidad rural que pertenece al municipio de Altagracia en la Isla de Ometepe.
Esta joven accedió con mucha amabilidad a compartir rápidamente con nosotros sus tiempos de estudiante y becada interna. Ella coincidió al igual que todos los antes consultados en el hecho de la nostalgia por la familia, las dificultades económicas; pero Inmer hizo énfasis en el hecho de entrar, mantenerse y concluir la carrera.
“La dificultad más grande desde un inicio es ver y priorizar cómo uno se va a mantener en la ciudad, porque no es lo mismo que estar en un área rural. Separarnos de la familia y peor aún cuando [se] es tradicional. Pero lo más importante, cómo vas a clasificar en una carrera y cómo ésta te va dar las pautas para seguir hasta concluir, porque lo más difícil es comenzar y mantenerse”, refiere Inmer.
Esta futura licenciada ingresó a la UNAN en 1996. Se bachilleró en el Instituto Nacional Ladisleo Chwalbinsky, de la isla, en 1993. Pero no estudió los dos años siguientes por razones económicas, porque su familia dependía mucho de la venta del cultivo de granos básicos y el plátano como principales alimentos de autoconsumo en la zona. Para ese entonces la siembra estuvo muy mala por problemas climatológicos.
Cuando cursaba el primer año de la carrera se hospedó donde una tía, pero el lugar no prestaba las condiciones adecuadas para una estudiante. Sin embargo, Inmer agradecerá por siempre a su tía, porque la apoyó mucho. Viajaba a su casa cada mes o dos meses. Como también estaba estudiando un hermano de ella, entonces se turnaban un mes iba él y en el otro no.