Francisco Javier Vado Urbina, 18 años, es otro estudiante de la UCA que proviene de los departamentos. Estudia II año de Administración de Empresas y es originario de Rivas. Este muchacho tuvo la “suerte” de caer en las manos de una familia que lo trata como si él fuera uno más de ellos. Paga un precio simbólico como renta e igualmente por la alimentación, por lo cual está “muy agradecido”.
Sin embargo, para Francisco el hecho de estar alejado de su familia y acostumbrarse a una vida muy agitada como es en Managua, expuesta a muchos peligros, ha sido lo más duro que le ha tocado vivir. Además, de pasar por primera vez un cumpleaños alejado de aquellos con quienes ha compartido tantos momentos felices como son sus padres y amigos en Rivas.
Precisamente el día de su cumpleaños tuvo que saborear por primera vez una experiencia “agri-dulce”, pues al salir de la casa donde reside, rumbo a la universidad, no recibió ninguna llamada telefónica de su gente para felicitarlo, pero al regresar se encontró con una gran sorpresa.
La familia que lo trata como si fuera un “hijo” lo esperó a su regreso con una cena especial y su respectivo queque, además de una lista de todas las llamadas que había recibido de sus padres, hermano y amigos de Rivas. “Fue algo hermoso”, asegura Francisco.