Fedérico Dueñ[email protected]
Efectivamente, si somos objetivos, claros y honestos, Alan García, el ex presidente peruano, y ex líder socialista, no tiene ninguna culpa de haber obtenido un alto porcentaje de votos a su favor de las pasadas elecciones en ese hermano país. El candidato centrista, Alejandro Toledo, líder de la coalición “Perú Posible”, ganó la primera vuelta, pero no obtuvo el porcentaje requerido para constituirse presidente, quedó con un 36.23%; Alan García con el 25.81%; y la candidata derechista, Lourdes Flores con el 23.81%.
Cifras avaladas por la ONU, la OEA, y hasta por los payasos sin gracia (desgraciados) de la fundación Carter, en donde, a diferencia de las últimas elecciones, hubo consenso en la pureza de los comicios.
Ahora, se espera que en una segunda vuelta electoral el 20 de mayo, el pueblo peruano decida quién será su nuevo Presidente. Con todo cariño deseamos al pueblo peruano que la democracia sea quien triunfe para bien de todos. Sorprendió al peruano el despunte de García, más sorprendió a Toledo y, más nos ha sorprendido a quienes recordamos el desastre fenomenal que Alan García hizo en el Perú, durante su ejercicio presidencial entre 1985 y 1990, presidió sobre un temprano y falso boom económico impulsado por medidas populistas y un elevado gasto público. Pero el dinero se acabó y llegó la hiperinflación (7.000%), el fin del crédito internacional tras nacionalizar la banca y una violenta ofensiva del grupo guerrillero Sendero Luminoso, desembocaron en años de profunda crisis económica, institucional y violencia. Impopular, autócrata, ególatra y acusado de corrupción por el Gobierno de Alberto Fujimori, huyó a Colombia. Y ahora regresa triunfante (no sé aún de qué) para contender nuevamente a la presidencia y, el colmo, ¡Con buenas posibilidades de obtenerla!.
Estamos claros que Fujimori, sobre todo en su último período presidencial dejó mucho que desear en su estilo de gobierno, honradez y honorabilidad, sólo recordemos el episodio de Montesinos, teniendo también que huir con rumbo al Japón.
¿Que? ¿no hay más y/o mejores líderes políticos en el Perú? ¿acaso los peruanos ya olvidaron en tan poco tiempo los robos, abusos y desastres de la Administración de Alan García, para concederle la opción a una segunda oportunidad en el poder? ¿acaso no entendieron a la primera y, todavía quieren más? Lo anterior viene al caso porque aquí también está por pasarnos lo mismo en noviembre próximo, gracias al Pacto Ortega-Alemán. Muchas personas se olvidarán de la “negra década”, otras ya no la recuerdan, otras no lo vivieron, otras con tal de no ver más alemanistas en el poder. Pero no debemos perder la compostura ni la razón, el sandinismo fue nefasto, lo avalan más de cincuenta mil muerto por el Servicio Militar Patriótico (SMP) y el Ministerio del Interior, patrocinado por el incalumniable Tomás Borge. ¿Queremos más de lo mismo? ¿quieres otra Piñata? El voto es tu poder ciudadano. ¡No lo desperdicies!