El 26 de marzo pasado, acompañé a varios vecinos ante el Concejo para demandar solución del problema creado por el estacionamiento de vendedores en las aceras y calles aledañas al mercado público, que se ha agravado en forma tal que requiere urgente atención, ya que está afectando el orden, el ornato, el respeto que merecen los vecinos inmediatos, la salud del pueblo y nuestra reputación.
El problema fue creado por administraciones anteriores que lo permitieron como solución provisional ante la falta de espacio en el antiguo mercado y el aumento considerable de personas dedicadas al comercio, dejándolo crecer indiferentemente y hasta viendo propicio encontrar así una fuente adicional de ingresos al cobrarle a los usuarios.
Pero ahora el asunto es muy complejo, y su solución no es simplemente desalojar a tanta humilde gente que trabaja con sacrificio para sobrevivir, porque primero debe prepararse el lugar adecuado donde colocarla.
En realidad, se necesita construir un nuevo mercado suficiente para las actuales necesidades y espacio adicional para el futuro.
¿Cómo llevar a cabo esa obra? Hay que empezar por saber que no puede hacerse de inmediato y que debe proyectarse en etapas, la primera y urgente, para alojar a los que están instalados fuera del mercado actual, para después trasladar a los de adentro, cuando se construya más. Entonces debe eliminarse el mercado viejo, ya mal ubicado y sin posibilidad de ampliarse.
En segundo lugar, abrir una calle al sur y al frente, construir un Centro Comercial, donde debe preferirse a los actuales dueños de pequeñas tiendas que venden en el mercado actual.
La Alcaldía debe pedir al Gobierno Central que traslade el actual aeropuerto El Picacho, convertido en un peligro latente para el Instituto que está a su lado y para una zona bien poblada, trasladándolo a cinco kilómetros al norte o al oriente de la ciudad.
Y en el terreno que quede, la Alcaldía debe construir en una manzana la primera etapa del nuevo mercado para trasladar a los instalados en aceras y calles.
Un mercado público en el lugar dicho, con espacio para ampliarlo a medida de las necesidades, quedaría relativamente accesible para la zona opuesta al mercado “el bisne”; y mejor y necesario para los repartos Venerio, y aún muy conveniente si pensamos que en diez o veinte años se han unido Chinandega y El Viejo.
La Alcaldía deberá gestionar un préstamo concesionario en una institución internacional, comprometiéndose a pagarlo con la rentas que produzca el nuevo mercado.
Hay que pensar, pues señores, en algo grande y definitivo, no en remiendos, pues hasta políticamente le convendría al actual Concejo, porque a todos beneficiaría.
Las grandes obras se hacen en mucho tiempo y no es necesario que quien pone la primera piedra ponga la última.
Hugo Astacio Cabrera.