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Es de apellidos Palacios Lacayo, pero no vive propiamente entre la opulencia, ni es de billetes.
Sin embargo, lo que no tiene por descendencia apelativa, Juan Carlos Palacios Lacayo lo posee por esfuerzo propio. Es decir, a puro sudor y sangre.
Juan Palacios ya es un monarca en este país de mil miserias, sin necesidad de vivir en una mansión y sin ostentar plata para nada, al cabo de vivir siempre en chinelas para no gastar su único par de zapatos.
Pese al asma que casi lo mata, él acaba de terminar como el mejor corredor, campeón de la categoría de los 65 cc. Especial en el recién concluido Torneo Nacional de Supercross “Victoria 2001”.
“Me gustaría ser profesor y campeón de motocross. Maestro por gustarme enseñar a los demás y campeón por ser otro de mis anhelos”, dice tras un gran esfuerzo cuando ya se ha desinhibido.
LA PULGA DEL MOTOCROSS
Le dicen “La Pulga”, porque ha sido menudo y liviano, producto de la pobreza en que habita, en el conflictivo Barrio “René Cisneros” de Managua en una humilde casita de madera y zinc, propiedad de su abuela materna, Isabel Ordeñana.
Pero también se le acredita ese apodo, porque antes de iniciarse en el motocross se les pegaba como “pulga” a los mejores corredores de alto rendimiento de atletismo.
Le sacaba el jugo a su débil y lánguido cuerpo, con gran entusiasmo y decisión, por las tardes cuando los seleccionados nacionales del atletismo realizaban sus entrenamientos y pruebas en la improvisada pista del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes, INJD, bajo la dirección del entrenador Santos Treminio.
“Ese fue Lorío (Miguel) quien me encajó así, porque yo no me dejaba de los demás. Corría duro sin permitir que me ganarán en las carreras de 3 y 5 kilómetros”, reconoce Palacios Lacayo.
Él jamás olvida los primeros días, cuando empezó a vivir las exigencias de la preparación para competir en motocross.
En una oportunidad con los mejores pilotos terminó tan fresco que puso contra la pared a todos, entre ellos a Yardley Sánchez. “¡Ideay, ya están cansados!”, les manifestó sin mostrar extenuación.
SURGE ENTRE LA POBREZA
Juan Palacios es un ejemplo en el Barrio “René Cisneros” de la capital.
Es un gran hijo y buen alumno del cuarto grado del Instituto “Jaime Torres”, ubicado en las cercanías de Plaza España.
Con sólo 11 años de edad se desenvuelve con más responsabilidad y seriedad que una persona adulta, mientras en cada nuevo sol lucha por un futuro más digno.
“Diario le ayudo a mi mamá con la venta de verduras. Hay veces que no dilato ni media hora en terminar una pana llena de chiltomas, cebollas, tomates, repollos, quequisques, pipianes… Eso nos da para comer”, relata este campeón motorizado de las casas de cartón.
“Es un buen hijo. Yo solamente lo aconsejo que se cuide mucho, que se prepare porque sólo así se sobresale en la vida”, interviene su mamá, Carolina Lacayo.
Y los días que vienen y el mañana que asoma con mayor esperanza no parece pintarse tan sombrío para el personaje que nos ocupa.
En el fondo tiene un enorme corazón más grande que su propia estatura. Más voluminoso que sus costosas 70 libras de peso que diario carga junto a un canasto de verduras, empujando su debilucho cuerpecito, al tiempo que se alimenta con sus aspiraciones de un horizonte con mayor claridad.
“Fíjese que un día después de ganar una carrera le regalaron 100 pesos y me los dio para que comprara más verduras y me ayudara. Él siempre me da todo el dinero que le obsequian”, revela Carolina.
CAMPEÓN A PURO RIPIOS
Juan Palacios es dueño de aproximadamente 14 trofeos que los ha construido a base de sudor, lágrimas y el respaldo de personas filantrópicas.
Los exhibe orgulloso en su humilde dormitorio el cual resplandece con más brillo que el oro, justo en una casa donde con costo alcanza para el pan de cada día.
El testimonio a su esfuerzo se nota por una veladora que se mantiene permanentemente encendida por devoción de su abuela Isabel que quiere que siempre en señal de gracia alumbre las imágenes de las vírgenes María, Guadalupe y Fátima.
Fue por idea de David Robleto Lang, actual director de Enitel, que este corredor, futura estrella tiene oportunidad de demostrar que aún en medio de la pobreza, incluso perdiendo el derecho a almorzar en el INJD, también hay capacidad y se puede sobresalir en este mundo.
Fue por esa iniciativa de apoyar a un corredor de origen menesteroso con deseos de superación, que Palacios en la actualidad construye un porvenir más justo, sacrificándose a través del deporte.
Lamentablemente este ejemplar piloto aspira a destacarse en una disciplina deportiva cuya práctica y manutención cuesta mucha plata.
Por suerte, personas como Robleto Lang, César Cepeda, Roberto Castillo Largaespada, José Adán Mendieta, Humberto Doña, Kitty Monterrey, José Gadea, Mirna Tenorio y José Padilla, se han unido para aportar su granito de arena con el fin de impulsar a esta futura estrella.
“Para que ‘La pulga’ pueda realizar su sueño, tenemos que seguir pidiendo. Tenemos que poner la cara para conseguir desde un par de guanteletas hasta el almuerzo para que se alimente”, señala el colega y entrenador de motocross, Miguel Lorío.
“Ojalá siempre contemos con el apoyo de alguien para no dejar caer este proyecto. ‘La Pulga’ puede llegar a ser un gran hombre y seguro un gran corredor profesional salido de la pobreza”, agrega.
Nosotros también creemos que Juan Palacios merece continuar teniendo esa oportunidad.
Él afortunadamente no la está desperdiciando.
PERFIL
– Nombre: Juan Carlos Palacios Lacayo
– Edad: 11 años.
– Ocupación: Estudiante y vender verduras.
– Hobby: Jugar con los amiguitos.
– Personaje: Pedro Campuzano.
– Aspiraciones: Ser Maestro.