Naaman Bunyan Garth
Primera de III partes.- ¿Qué es la Semana Santa?, mientras ustedes piensan sobre la respuesta, yo iré ampliando conceptos que (desgraciadamente), la mayoría de los cristianos personalizan.
Algunas familias, por tradición dedican la Semana Santa por ejemplo, para planear sus merecidas vacaciones. En sus casa y en sus trabajos, no hay otra cosa más importante que eso: “sus merecidas vacaciones”. Esta ocupa toda su atención. No se habla de otra cosa. Planean con sus vecinos y con sus compañeros de trabajo entre otras cosas, un viaje al balneario tal o cual, porque así tradicionalmente lo hacían sus abuelos, después sus padres y, hoy día, él, año con año, lleva a los suyos. También se planea qué clase de comida llevar y el trago por supuesto, pues sin ello, no habrá unas buenas vacaciones de Semana Santa.
Entre amigos y familiares se reparten las compras para que nada falte, Alberto consigue tal licor, Guillermo lleva el jugo y yo llevaré ese que es para hombres muy hombres, y así pasarán sus “vacaciones de Semana Santa”, en su lugar favorito.
Las hay otras familias que no van a ninguna playa en el país, pues aprovecharán la “Semana Santa”, para recorrer aquellos lugares en el extranjero en los que han gozado tanto y la pasan muy bien.
También hay familias que, no irán al mar, no viajarán al extranjero, pero eso sí, ya tienen sus respectivas medias, las cuales serán consumidas durante “sus vacaciones” “en su Semana Santa”.
Y así hermanos, hemos pasado año con año, haciendo de la Semana Santa nuestra propia versión, sin detenernos siquiera a pensar un poco sobre lo que es en realidad la “Semana Santa”, vivimos una “vida” mecanizada, como robots; no tenemos tiempo para meditar, para reflexionar, para pensar lo que es en realidad la “Semana Santa”.
Estamos pendiente de la sociedad, los amigos, el trabajo, todas esas cosas nos mantienen muy ocupados y, naturalmente cuando llega una oportunidad como ésta, tenemos que aprovecharla para descansar con nuestras familias en algún centro vacacional.
Pero yo quiero decirte algo hermano mío en Cristo Jesús, cada uno de nosotros que por años y años hemos venido pensando de que la Semana Santa es un tiempo para “vacacionar”, que estamos muy errados. Unas vacaciones de verdad, son muy necesarias, pero hay que pensar que: “hay un tiempo y un lugar para todas las cosas” y, tengan por seguro de que la Semana Santa, no es un tiempo para “vacacionar” a la orilla del mar o para el consumo de su trago favorito.
La Cuaresma es un espacio de cuarenta días, es un tiempo para ir meditando y procurar mejorar nuestras vidas. Esta (la vida), es una y no dos, nos fue dada por Dios. Los cristianos tenemos la necesidad y la obligación de predicar con ejemplos y no sólo con palabras.