Dignidad

Israel Kontorovsky Artola

Desolador hubiera sido el panorama electoral para los nicaragüenses si el PLC y el PC se hubieran aliado y los votantes tuvieran que escoger entre el autoritarismo y la corrupción del doctor Arnoldo Alemán, quien continúa teniendo las riendas de su partido, y las aptitudes dictatoriales e insolvencia moral del Comandante Daniel Ortega, quien sigue siendo el amo absoluto del FSLN.

Afortunadamente la “alianza” no se logró y quedó ampliamente demostrado que hoy por hoy el partido gobiernista no está interesado en la democratización del país, al contrario, le interesa la polarización, con la idea de que así captará los votos de los que tienen miedo a la noche obscura, a pesar que los mejores aliados y los causantes del repunte sandinista son ellos mismos, por el pacto y por su desgobierno.

Tenemos ahora los PLD, el Partido Conservador, el PLI, el PLN, y todos los demás partidos y organizaciones políticas que aún no están coludidos con los pactistas, la gran responsabilidad histórica de lograr la Alianza Democrática más amplia posible, sin exclusiones de ninguna clase y teniendo como objetivo principal la conjunción de todas las voluntades que en las pasadas elecciones municipales optaron por la abstención y por los que aunque votaron se sienten no representados e inconformes con las cúpulas de sus partidos.

Es necesario reprimir nuestras ambiciones políticas por muy legítimas que sean, para que en un marco de tolerancia llegar a acuerdos sólidos que permitan dar vida a una opción verdaderamente democrática y ganadora.

No lograrlo sería una debacle, sería condenar a continuar en la miseria a más de dos millones de nicaragüenses, sería también condenar a nuestros compatriotas a continuar siendo víctimas de la corrupción y la estafa de burócratas y banqueros. Se corre también el riesgo de perder la oportunidad de cambiar las cosas, recordemos que tanto el proyecto del Doctor Alemán como el del Comandante Ortega son dictatoriales, ambos desean el poder a cualquier costo y tienen listo un esquema de permanencia. Por eso la oportunidad es ahora, debemos saber darle otra opción a los votantes, la opción no confrontativa, la opción del cambio, la opción de la esperanza.

Para los puestos de elección popular debemos saber escoger a los candidatos más capaces, más probos, más idóneos; por fortuna los mejores hombres están de nuestro lado, hombres de trayectoria democrática intachable, inmunes a las prebendas y a las lisonjas, hombres con una profunda vocación de servicio, humanista sin dobleces y con habilidad y capacidad suficientes para enderezar todo lo torcido y enrumbarnos por caminos menos ásperos y tortuosos. Tenemos a un José Antonio Alvarado Correa y a un Noel Vidaurre Argüello.

Tenemos pues todo en nuestras manos para lograr una gran convocatoria el próximo 4 de noviembre. Dependerá de nuestra tolerancia, de nuestra inteligencia, de nuestro patriotismo, de saber poner por encima de nuestros propios intereses los supremos intereses de la Nación.

Por supuesto que la tarea no es fácil, inmediatamente surgirán las descalificaciones, las críticas venenosas, las conspiraciones, los cañonazos, las deserciones, el derrotismo. En la medida que logremos tener confianza en nosotros mismos y en el pueblo nicaragüense, en la medida que logremos en un ambiente de tolerancia y de respeto mantenernos unidos frente al pacto y a la corrupción, con fe inquebrantable en el destino supremo de la Nación y en el venturoso porvenir de Nicaragua. En esa misma medida nuestros esfuerzos serán recompensados. Realmente no será nada fácil, pero como el viejo adagio decía: “si las cosas que valen la pena fueran fáciles, cualquiera las haría”.

* El autor es Directivo Nacional PLD.  

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