Roberto Duarte S.*
Ante el intercambio de alcaldías al y del PLC, al y del FSLN, del cual la más notoria y destacada es la de Managua, se ha desatado un sentimiento de temor por un posible retorno del FSLN a la Presidencia de la República. Algunos consideran esa remota posibilidad como real o cercana, omitiendo un análisis profundo y sereno de dichas probabilidades. El PLC ganó 94 alcaldías, dejó de ganar 7 más por una actitud cuestionable del Consejo Supremo Electoral, pero que los críticos de los liberales le restan importancia a ese número de alcaldías. El FSLN obtuvo más cabeceras departamentales, por una serie de irregularidades provocadas por funcionarios del Consejo Supremo Electoral de clara identificación frentista, pero aún y a pesar de esos esfuerzos, quedaron muy cortos en sus planes de reducir a 35 ó 40 alcaldías al Partido Liberal.
Hoy estamos al inicio de la contienda por autoridades nacionales, en las que participan principalmente el PLC y la alianza democrática que está conformando el FSLN con los pescaditos y posiblemente el Partido Conservador, con Noel Vidaurre.
El ingeniero Enrique Bolaños es el candidato presidencial escogido por el PLC, con el doctor José Rizo Castellón, como su compañero. Verdaderamente es una fórmula de hombres capaces, honestos más allá de cualquier duda y con una trayectoria brillante en sus carreras y vidas.
Por el FSLN correrá una vez más, Daniel Ortega Saavedra, cuatro veces candidato a la Presidencia de la República, nominación que surge dentro de ese temor estimulado por el intercambio de alcaldías, y que algunos creen factible su victoria. El FSLN que controla Daniel Ortega se resiste a hacer un cambio en su estructura, en su desarrollo y como consecuencia, su candidatura produce una polémica muy grande, tanto dentro como fuera del FSLN.
El solo hecho de no cambiar de candidato indica que el FSLN no ha cambiado, que no cambia, ni que va a cambiar, y más aún, despierta miedo y temores en los que una vez manejaban esa maquinaria política, como lo es Humberto Ortega Saavedra, hermano de padre y madre de Daniel. El hombre que mejor en este mundo le conoce, su compañero de luchas, de infancia, de compartir una madre y un padre, una familia, una vida, y este hombre tiene grandes temores.
Es tan grande el miedo de Humberto Ortega Saavedra, que hoy su criterio político, añejado por intereses financieros y personales, mira con gran temor un posible retorno de Daniel, su hermano del alma, a la Presidencia de la República.
Esta advertencia es tan seria y tan grave que debe hacernos meditar profundamente sobre el futuro de Nicaragua, para ir de una manera responsable y serena, analizando todos los aspectos que definan nuestro futuro voto.
Si el hermano de padre y madre de Daniel Ortega Saavedra, candidato del FSLN, como lo es Humberto Ortega Saavedra expresa su miedo, es porque hay razones ciertas y válidas para ese temor. Esta seria advertencia debe ser tomada muy en cuenta para nuestro análisis, para nuestra evaluación de los candidatos y en la forma que vamos a votar en noviembre.
* El autor es ingeniero civil. Miembro del PLC.