Alfonso Dávila B.*
Señalados y definidos los presupuestos electorales que culminarán con las elecciones presidenciales de noviembre del año en curso (2001), estimo pertinente presentar desde estas columnas algunas observaciones sinceras y soportadas por las disposiciones legales propias de la Constitución Política de la República de Nicaragua y la Ley Electoral de rango constitucional. Y pase como agregado aspectos éticos de gran interés en estos momentos. Es pues necesario ¡un alto en el camino! del proceso electoral para reflexiones introspectivas con un grado de honestidad bien sentido.
El destino de la elección de Presidente y Vicepresidente lo destaca la Constitución de Nicaragua en sus artos. 146 y 147 y merece destacarse a mi juicio lo expuesto como estimado requisito para ser candidato a la Presidencia de Nicaragua, válido para el cargo de Vicepresidente, así pues, ser nacional de Nicaragua, estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos y mayor de veinticinco años de edad (25). Pero no se enfoca ni se mencionan los valores morales, o tipo de conducta de los candidatos, su medio de vida y otros detalles que revelen la personalidad que manifieste atracción de simpatía y credibilidad de lo que dicen y prometen los susodichos.
En estudios constitucionales relativos a estos menesteres sociopolíticos prima la ética como factor primordial sobre la vida y costumbre de los candidatos, lo que yo veo y calificó de muy reconocible y plausible.
Debe pensarse que la elevada función que va a desempeñar el dúo Presidente-Vicepresidente es capital, y es por ello que las calidades morales deben ser bien visibles. Buen padre de familia, muy solvente en sus negocios, respetuoso con sus semejantes, sincero amigo, leal hermano, enemigo jurado de la corrupción, manos blancas para no ensuciarlas con el robo, el hurto o la estafa, nunca ultrajes a niñas menores ni mayores adultas, control en el uso del lenguaje evitando las frases ofensivas e hirientes contra los adversarios políticos. Eso y más exige la ética. El pueblo de Nicaragua a Dios Gracias, puede perdonar pero nunca olvidar y así están presentes quejas, denuncias, acusaciones, censuras, críticas a sujetos que puedan aparecer en esta lid electoral con pretensiones presidenciales, con la creencia de que llegó el olvido y que todo siga su curso… El candidato debe ser cauteloso con lo que promete y dejar de lado la falacia y el culto a la mentira. Se hizo ya un vicio detestable el que los consejeros o asesores de los candidatos aconsejen o asesoren lo que ellos perciben del agrado de su empleador y a veces tales consejos o asesorías son maliciosas, dañinas y vergonzosas, pero pasan… Dios salve a Nicaragua, y que en noviembre salga electo un dúo que sea excelente para que como buenos timoneles lleven a puerto seguro a Nicaragua.
*Asesor legal penal.