- Entre 1999 y 2000 la reducción alcanzó el 40 por ciento
María Antonia López [email protected]
De acuerdo con cifras del director general de políticas agropecuarias y forestales del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), Oscar Neira, la oferta de crédito comercial al sector productivo se redujo en un 40 por ciento.
“Hay una reducción considerable de los créditos desde 1999 por influencia de la caída de los precios internacionales. De 4,000 millones de córdobas que se contabilizaban en 1999, como cartera crediticia al sector agrícola, en el año 2000 esa cifra se redujo un 40 por ciento. Solamente 6,000 productores fueron atendidos contra más de 300,000 que hay en el país”, sostuvo Neira.
Del monto atendido, el 45 por ciento ha sido destinado al café y el 33 por ciento al sector ganadero.
“Se denota entonces que hay una concentración del crédito en dos rubros, con saldos pendientes de hasta un 82 por ciento. Sin embargo, con la crisis bancaria, el financiamiento cafetalero el año pasado se redujo del 19 al 9 por ciento”, apuntó el funcionario.
“Además, los bancos se han puesto más recelosos, hay muchos problemas con las garantías, en tanto, las tasas de interés activas se mantienen altas, mientras las pasivas han bajado”, agregó.
El sector agrícola de Nicaragua tiene serias deficiencias en asistencia financiera de parte del sistema crediticio convencional, cuya problemática aumentó a partir de los cierres bancarios y la caída de los precios internacionales de los principales productos de exportación.
Inversión en sector rural
Según Neira, la inversión pública al sector rural es alta porque de los más de 5 millones de córdobas, 1.7 millones son destinados a esa área, equivalentes a un 30 por ciento.
El problema que se presenta, reconoció Neira, es que dichos fondos están dispersos y la efectividad no se logra ver en toda su magnitud.
“No hay un marco común operativo de las entidades dirigidas al sector rural y la inversión no tiene el impacto esperado”, recalcó.
Alternativas para el sector agrícola
Según Neira, las alternativas para esta problemática es la búsqueda de mecanismos para aprovechar los convenios internacionales comerciales con países como México, Dominicana, Chile, entre otros, donde se supone que hay marcos preferenciales.
Por otro lado, dijo, el país debe buscar cómo sustituir las importaciones de alimentos que actualmente rondan los 70 millones de dólares.
”Los productos no tradicionales, con la apertura de nuevos mercados, deben convertirse en otra alternativa viable para el país”, recomendó.
Consideró que se pueden aprovechar los problemas de fiebre aftosa en Europa para elevar las exportaciones de carne.
“En tanto, para el café, la única alternativa es mejorar la calidad y la variedad”, comentó.