Federico Dueñas de la Peña*
La hermosa piñata de las ONG por los codiciados volúmenes de dólares que manejan sin adecuado control, despierta la natural ambición de moros y cristianos.
Principalmente las ONG que financian proyectos sandinistas desde los años ochenta. Cabe mencionar que muchas de estas ONG están patrocinadas por gobiernos de orientación socialista europea, con poderosos recursos económicos asignados, con la idea de que el socialismo que en ellos se ha desarrollado es algo similar al socialismo entendido por el sandinismo.
Suecia, Finlandia, Dinamarca, España, por mencionar algunos de estos países “benefactores”, con definitivas buenas intenciones, quieren ayudar a nuestros países tercermundistas. Lo mismo sucedió con la execrable “Iglesia Popular” y la “Teología de la Liberación”, que con terribles “verdades a medias”, confundieron a ingenuos y soñadores, y ya ven cómo nos fue en los años ochenta.
El problema no es el qué, sino el cómo. Los rollizos presupuestos asignados de esos gobiernos y de los poderosos partidos socialistas, desean nuestro desarrollo, se crean ONG, mandan la plata y entre (no en todos los casos) el director del proyecto, los “asesores” y los contactos locales se van a la “carne” del dinero asignado en sueldos, viajes, vehículos de lujo, anteproyectos, “compras” y un sin fin de triquiñuelas, que para eso somos expertos, ante la benévola y pasiva contemplación del representante de la ONG o del gobierno, si es que se llega a dar cuenta del “rollo”, o no es cómplice pasivo de los zánganos tropicales.
Si la genuina (y honesta) intención del gobierno actual fuera la de transparentar los movimientos de fondos de estas ONG en directo apoyo de los proyectos que patrocinan en beneficio de la comunidad, ¡hombre!, qué bueno que el Ministerio de Gobernación (Mingo) efectúe auditorías sorpresivas a estas organizaciones a fin de observar y constatar su buena marcha. Mala es si la acción punitiva de acosar a estas ONG sandinistas se funda en la única y abierta razón de “hostigar por hostigar”, reacción común y esperada de esta Administración contra cualquier enemigo, actual o potencial, que por desgracia pase por la a mente de “el hombre” (si no me creen, pregúntenle a José Antonio Alvarado). Es posible que muchas ONG que apoyan proyectos sandinistas no sean la “perfección andando” y sigan siendo fuentes de financiamiento para los militantes e intelectuales sandinistas, así como la UCA. Creo que hay más de 1,800 ONG inscritas en el país, pero no todas son simpatizantes del sandinismo, ni todas son malas. No hay que ser categórico.
La ciudadanía tiene derecho de conocer, de enterarse sobre lo que se hace con el dinero que países y ONG envían y donan a Nicaragua. Ese dinero es producto de los impuestos colectados al ciudadano sueco, o danés, y a ese ciudadano le han obligado a aportar para ayudar a países como Nicaragua. No es justo que individuos astutos lo malgasten al llegar aquí. Si las ONG sandinistas (no todas) no actúan con honestidad, no sólo ellos se queman ante los benefactores, no, también queman a otras ONG no sandinistas que apoyan proyectos diversos, ya sea de corte social, o religioso. En el país hay miseria en extremo, así como megasueldos y dietas vulgares en extremo entre los funcionarios alemanistas. Estos extremos, cuando se conocen en el extranjero, causan indignación y repudio. Ojalá y algún día dejemos de hacer el ridículo internacionalmente.