Tito Rondó[email protected]
La situación del béisbol en Nicaragua tomó un giro preocupante ayer con las declaraciones de Carlos García previas a la publicación hoy de la Convocatoria para el Campeonato Nacional de Béisbol Especial.
Carlos es un enamorado de todos los deportes, no solamente del béisbol. Siempre le ha gustado el fútbol, y desde hace décadas acaricia el sueño de hacer de la pelota un deporte con ascensos y descensos, al igual que el balompié. Por algo adoptó un vocablo del fútbol para definir su liga: Primera División.
Por supuesto, eso implica estructuras económicas estables, algo que no existe en Nicaragua, donde las finanzas llevan casi un cuarto de siglo bailando al borde del precipicio.
Pero Carlos no se arredra. La realidad cotidiana nunca lo ha detenido. Ahora aprovecha el Beis Especial para meter el gol del ascenso: ha dicho que “ocho franquicias se ganarán el derecho a competir en Primera División”.
Es decir, que si el Bóer tiene la mala suerte de que no haya suficientes muchachos jóvenes de talento como para formar un buen equipo, ¡se puede quedar fuera de la próxima campaña!
Un ejemplo. Un diario que sigue las indicaciones de Carlos adelantó el otro día algo de esto, y decía que clubes como el San Fernando habían descuidado el Especial, ya que de un equipo competitivo en 1999 había pasado a un colero en el 2000.
¡Vaya ignorancia! ¿Saben la diferencia entre los dos San Fernandos? El colero quiso seguir las indicaciones de Feniba, y no “importó” peloteros de otros departamentos. Y la cosecha de chavalos de Masaya del año pasado no era tan buena…
En otras palabras, si este reglamento se hubiera impuesto hace un año, ¡Carlos García le hubiera prohibido competir en Primera División al San Fernando!
Al Bóer le puede pasar lo mismo; hay cinco equipos de Managua solicitando entrar al Especial, y dos de ellos tienen la preferencia sobre los peloteros hechos por el Bóer, pues son de universidades.
Los centros de estudios superiores, por una reglamentación de Feniba, tienen prioridad para llevarse a los jugadores, pues les dan becas para que aprendan una carrera (una de las disposiciones más sabias de Carlos). Eso deja al Bóer pelón… aunque ya andan los Indios “cazando” peloteros y “asentándolos” en Managua.
Carlos ha quedado traumatizado por la confesión radial de algún directivo del Bóer de que en un mes llegaron a gastar 700.000 córdobas, indicando que los sueldos andan por las nubes.
El plan consiste en aumentar el número de peloteros sin trabajo, para obligarlos a ofrecer sus servicios por menos dinero con tal de jugar.
Pero si cada equipo solamente puede firmar a siete jugadores caracterizados, ¿de dónde saldría el resto de la nómina?
Y he aquí el otro imposible: del Béisbol Especial. O sea, se crearían en unos meses docenas de peloteros de Primera División… por arte de magia.